¿Quién lo hubiera imaginado hace apenas unas jornadas? El Atlético de San Luis, que parecía estar al borde del abismo y con Diego Mejía en la cuerda floja, hoy vuelve a soñar con la fiesta grande del futbol mexicano. Lo que parecía un torneo perdido podría convertirse en una remontada épica.
¿Qué cambió en el conjunto potosino? ¿Cómo pasó de las dudas y los cuestionamientos a recuperar la ilusión de su afición? El futbol tiene memoria corta, pero los resultados recientes le han devuelto crédito a un equipo que parecía condenado a cerrar el torneo sin pena ni gloria.
Sin embargo, todavía falta una prueba importante: Atlas de Guadalajara, otro equipo que pelea por un lugar en la Liguilla y que llegará al Estadio Libertad Financiera con mucho en juego. No será un partido cualquiera; será una auténtica final adelantada.
Y ojo, porque se espera una importante presencia de aficionados rojinegros en territorio potosino. Las autoridades deberán preparar un operativo de seguridad a la altura de las circunstancias, incluso más exigente que el implementado durante el Clásico de la 57.
Una victoria acercaría considerablemente al Atlético a la clasificación y confirmaría que el equipo llega encendido al momento decisivo. Una derrota, en cambio, complicaría las cuentas, aunque no borraría el repunte que ha conseguido Mejía.
El técnico potosino pasó de estar bajo la guillotina a ganarse una nueva oportunidad. Ahora, con la próxima temporada en el horizonte y Joao como parte de las expectativas, el reto es demostrar que este resurgimiento no es una llamarada de petate.
La pregunta está en el aire: ¿será capaz el Atlético de San Luis de convertir las dudas en una clasificación histórica? La afición ya se permite soñar. Ahora les toca a los jugadores responder en la cancha.
