NUESTRA RELACIÓN CON EL CINE

Por: José Médina Delgadillo

Por

Redacción

- martes, agosto 18 de 2026

Hace tres décadas, la manera en la que habíamos consumido cine comenzó a cambiar. Primero llegaron las salas de cine hace más de 100 años, las cuales proporcionaron una experiencia colectiva diferente a lo que eran el teatro y el circo. Primero eran pocas las imágenes que se podían observar, pero no por eso eran menos impresionantes para los espectadores. Durante años se creó el mito de que la primera vez que se proyectó una película en el Grand Café de París, en el año de 1895, los espectadores, impresionados porque estaban viendo un cortometraje llamado “La llegada del tren”, se escondieron debajo de la mesa por el sobresalto que habían tenido al ver una imagen tan grande moviéndose hacia ellos.

Aquellas proyecciones pronto se trasladarían a las carpas y, por supuesto, a los teatros, en los que el cine se veía con desdén por algunos aficionados a los espectáculos que se presentaban en ellos regularmente. Reuniendo en aquellos espacios a decenas de personas que buscaban ser parte de aquella “cosa mágica” que estaba ocurriendo.

Los años pasaron y el cine fue tomando fuerza por las entretenidas historias que se mostraban acompañadas de música ejecutada por un pianista y su instrumento. Convirtiendo las carpas y los teatros en puntos de reunión en los que las personas esperaban a que se proyectara una película cada cierto tiempo. Meses transcurrían para poder ver una película nueva; mientras tanto, no importaba ver una y otra vez las mismas cintas.

Este teatro convertido en cine es un lugar muy importante para las personas de este pueblo llamado Giancaldo, ya que es el lugar en donde van a divertirse, comen, gritan, fuman, maldicen, lloran, se enamoran, pero, sobre todo, se ven reflejados en las historias que las películas muestran, ya que observan otra realidad alejada de la dura vida que existe durante esos años. Para todos aquellos habitantes, ser parte de una función de cine era una cura momentánea contra su dura realidad cotidiana, siendo este lugar oscuro, pero que gracias a las películas se convertía en una sala repleta de verdades, pero también de sueños.

Por supuesto, nuestra relación con el cine se ha ido transformando, ha ido cambiando de tal manera que la forma de ver una película ha mutado con las evoluciones tecnológicas, con la posibilidad que apareció durante la mitad de la década de los setenta del siglo pasado con los videocasetes, llamados Betamax (Beta) y VHS (Video Home System), junto con las videocaseteras que dieron la posibilidad de disfrutar del cine de otra manera, revolucionando con esto la relación del espectador con una película, ya que, junto a todas estas nuevas invenciones, también aparecieron los primeros centros de renta y venta de películas en formato casero.

Gracias a estos centros se tuvo por primera vez la posibilidad de llevar el cine a tu casa y, como bien se ha mostrado en años recientes en series y películas que se refuerzan gracias a la nostalgia por aquella época, las experiencias que se creaban al asistir un fin de semana y, entre los estantes que se dividían por género cinematográfico, buscar una película que se disfrutaría junto a amigos, parejas y familias mientras se disfrutaba de un gran tazón lleno de palomitas. Seguramente alguien tiene recuerdos de haber disfrutado grandes clásicos de los años ochenta de esta manera.

Trayendo con esto muchas más plataformas para poder ver películas, primero en la computadora y, con los años, a través de otros dispositivos. A partir de ese momento, la posibilidad de ver cine creció enormemente y las opciones para ver alguna película son enormes.

Tenemos la oportunidad de ver una película o una serie entre miles de opciones. El cine por streaming nos da la posibilidad de ver cine de casi todos los lugares del mundo, de conocer la visión de los creadores que están del otro lado del mundo. Podemos ver películas en casi todas partes y de manera inmediata, y el ritual para ver cine es diferente, ritual que no es necesario describir porque lo vivimos diariamente y comprendemos cómo se ha desarrollado. Las películas y las series se ven muchas veces de manera colectiva, pero cada quien por su parte. Me refiero a que no es necesario encontrar un punto de reunión como se hacía en aquellos años de Cinema Paradiso. Ahora el fenómeno masivo y social se crea a partir de si alguna serie o película tiene éxito entre los espectadores y, a partir de ahí, se dan las charlas y su desarrollo a través de las redes sociales, siendo ahí en donde el cine tiene su experiencia colectiva en la actualidad.

Para muchos esto puede ser bueno para el cine; para otros, no tanto. Podríamos decir que el cine y la manera en la que se disfruta han ido cambiando con cada una de las épocas. Todas tienen sus pros y sus contras, pero creo que lo importante es seguir disfrutando de ese arte que alguna vez sorprendió y dejó impactados a aquellos espectadores en aquel café de París, sabiendo que, de alguna u otra forma y con todas sus modificaciones, evoluciones y cambios, llegó para quedarse.

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Por: José Médina Delgadillo