México y el reloj que ya corre rumbo al Mundial

Por

Orlando Tristán

- miércoles, enero 21 de 2026

El 2026 ya no es una promesa lejana: es una cuenta regresiva que ha comenzado formalmente para la Selección Mexicana. Cada partido, cada convocatoria y cada decisión técnica pesan hoy más que nunca, porque el margen de error se reduce cuando se juega en casa el Mundial más importante de la historia reciente del fútbol nacional.

El choque ante Bolivia añade un ingrediente histórico y temido: la altura. Jugar a más de tres mil metros sobre el nivel del mar no es solo un reto físico, sino mental. Ahí se mide la preparación, la disciplina táctica y la capacidad de adaptación. No hay pretextos; estos escenarios son justamente los que se deben buscar cuando se aspira a competir en serio en una Copa del Mundo.

En este contexto, la convocatoria de Eduardo Águila resulta significativa. No es una concesión ni un experimento gratuito. El defensor ha encontrado regularidad y crecimiento en el fútbol mexicano.
Si el discurso es construir una base sólida rumbo al Mundial, entonces convocar a jugadores en buen momento es una señal positiva, aunque todavía insuficiente.

México empieza su preparación, sí, pero el tiempo apremia. Cada visita, cada convocatoria y cada decisión deben acercar al Tri a un objetivo claro: llegar al Mundial 2026 no solo como anfitrión, sino como una selección que recupere credibilidad, identidad y ambición. Porque el reloj ya está corriendo, y esta vez no hay margen para llegar tarde.