El objetivo de la educación fiscal es fomentar en la ciudadanía una participación solidaria, cívica y responsable respecto a las obligaciones y derechos relacionados con la tributación en los países.
En México, la obligación tributaria se encuentra en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el artículo 31, fracción IV, que establece:
“Son obligaciones de los mexicanos: … Contribuir para los gastos públicos, así de la Federación, como de los Estados, de la Ciudad de México y del Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes”.
Por lo anterior, la educación fiscal en México debe ser de gran trascendencia tanto para los ciudadanos como para los gobernantes. Formar y fortalecer una cultura contributiva incrementa la recaudación tributaria (los ingresos fiscales) y, no menos importante, genera conciencia entre la población de que estas aportaciones sostienen los gastos públicos esenciales para el funcionamiento del país. Además, conocer esta temática permite a los contribuyentes identificar las sanciones por incumplimiento y contribuir, en la medida de lo posible, a reducir la informalidad de las actividades económicas en el mercado laboral.
Complementando lo anterior, una educación fiscal debe:
- Concientizar a las personas físicas y morales sobre la importancia de acudir a profesionales de la contaduría para el cálculo, elaboración y presentación de las contribuciones.
- Orientar a la población para comprender que pagar contribuciones no sólo implica una obligación legal, sino también un acto de responsabilidad cívica y social.
- Aunque el pago de contribuciones es una actividad coercitiva, la educación fiscal puede fomentar el cumplimiento voluntario y, por tanto, evitar la evasión o elusión fiscal.
- Promover transparencia y confianza en el uso de los recursos públicos por parte de las instituciones gubernamentales.
- Informar a los contribuyentes sobre sus obligaciones fiscales y sus derechos.
México enfrenta grandes retos en materia de recaudación fiscal. Por ejemplo, el Instituto de Especialización para Ejecutivos señala que los jóvenes mexicanos desconocen cómo funciona el Sistema Fiscal Mexicano: ignoran el procedimiento de alta en el Registro Federal de Contribuyentes y las leyes que establecen los lineamientos para cumplir con los impuestos. Estas situaciones generan incertidumbre. Asimismo, Zárate (2022) indica que, al alcanzar la mayoría de edad, los jóvenes se convierten en sujetos de relación tributaria según el régimen correspondiente, pero la mayoría desconoce cuál les aplica, salvo quienes estudian carreras relacionadas con la contaduría pública o la administración.
Por el contrario, en países como España, Finlandia, Francia, Dinamarca y Noruega se implementan programas de educación fiscal desde edades tempranas. Por ejemplo, en España, la revista electrónica para la enseñanza de la economía pública publicó en septiembre de 2025 el artículo “Educación y Moral Fiscal para adolescentes”. Este reportó que, antes de la Ley Orgánica 8/2023 del 9 de diciembre para la mejora de la calidad educativa, no existían antecedentes de materias relacionadas con el tema en los programas de estudio. A partir de esta ley, se introdujo en bachillerato una asignatura troncal de economía, incluyendo materias como Economía, Economía de las Empresas y Fundamentos de Administración y Gestión.
Cabe destacar que algunas universidades en el Estado de San Luis Potosí, a nivel licenciatura, incluyen asignaturas relacionadas con la administración en sus programas académicos.
Finalmente, la recaudación y distribución de las contribuciones para el gasto público no debe ser solo una obligación de la gente, sino también un acto cívico y moral para las instituciones gubernamentales encargadas de administrar la Hacienda Pública y para sus funcionarios, quienes deben procurar transparencia y honestidad en el manejo de los recursos públicos.