No es novedad que para 2027 San Luis Potosí tiene programados comicios que permitirán elegir quién será la persona que fije el rumbo de las políticas y la administración de los recursos públicos a nivel estatal y municipal. Los comunicados de los partidos políticos, los eventos para presumir logros, las expresiones de crítica política y las ‘reuniones’ entre personalidades de San Luis ya están en movimiento.
Tampoco resultan de gran sorpresa las posibles alternativas de elección. El espaldarazo político, el parentesco con figuras representativas del estado y los municipios, así como los empujes económicos de sectores y empresarios están gestándose para acompañar al siguiente proceso electoral. Históricamente se ha mostrado poca diferencia real entre las alternativas y esto ha significado una disminución en la participación en materia electoral, pero también un desinterés en la política y las obligaciones ciudadanas.
El problema es que “de tres cosas no se habla: religión, política y futbol”. La polarización que se asume, las emociones que encienden y la identificación que sienten las personas con sus preferencias son evidentes. Sin embargo, negar la política en lo habitual ha negado la conversación de temas de interés colectivo y de impacto social.
Entre los muchos temas públicos, tres han concentrado los diarios y la conversación en las redes para San Luis Potosí. El más reiterativo últimamente corresponde a la incidencia de la FENAPO en el estado. El diseño de operación se ha apoyado fuertemente en posicionamiento a partir de espectáculos de renombre, pero la operación de la feria implica no solo consumo y entretenimiento cultural, implica atracción de turismo, esquemas de movilidad específicos, operativos de seguridad, uso y ejercicio de infraestructura vial, entre otras cosas.
Una segunda conversación tiene que ver con el agua. Las condiciones del estado nos acercan a la sequía en algunos sectores, como a inundaciones y desastres en otros. En distintos municipios, a falta de servicio en algunas localidades, las pipas de agua mantienen una operación constante mientras los drenajes se desbordan ante una lluvia eventual. De forma reiterada, la conversación anual sobre los efectos y problemáticas de estas dos condiciones tiene ciclos de interés que se desdibujan conforme la temporada de lluvias concluye.
La seguridad, por supuesto, es otra de las conversaciones más constantes. De acuerdo con la información presentada por el gobierno federal, la SESNSP registró para 2026 una reducción del 80.5% en el promedio diario de homicidios dolosos en enero-julio, en comparación con el año previo. Por su parte, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública de INEGI reportó para este periodo que la percepción de inseguridad en la capital potosina es del 57.6%. Las conversaciones sobre la situación de seguridad y las agencias estatales son comunes en las sobremesas y son predominantemente negativas.
Entender que la dirección gubernamental no corresponde a un carril exclusivo, que no se trata de atender los asuntos de seguridad sobre aquellos de educación; de fomentar la cultura y las artes en lugar de desarrollar infraestructura de calidad. Dirigir el estado y los municipios no corresponde a establecer condiciones para el desarrollo económico en detrimento de prestar los servicios básicos o viceversa. Los gobiernos están obligados al desarrollo de una estrategia para atender todas las necesidades y resolver todos los problemas a la vez, en la medida de lo posible.
Los anuncios de resultados y la información de entidades públicas ofrecen los datos y la información de forma unilateral, es decir, en el contexto del tema que se aborda. Sin embargo, vale la pena la reflexión ampliada, a partir del espectáculo o de la obra de bacheo: ¿qué costos asume la ciudadanía de estos resultados? ¿qué infraestructura permanece? ¿qué resultado tuvieron los operativos? ¿dónde se concentra lo que se genera? ¿cuál es el valor agregado que obtiene San Luis Potosí?
Mucho antes de pensar en el voto, resulta importante sentarnos a conversar e intercambiar opiniones, fortalecer nuestro músculo político y pensar las percepciones sobre los temas de interés en un esquema de incidencia ampliada. La reflexión electoral no corresponde solamente al voto, sino a nuestra facultad ciudadana de participar, de conversar y ejercer la política. Porque, finalmente, el voto no debería responder a quién me convence, sino al ejercicio reflexivo de mi demanda ciudadana.
De forma aislada, resulta inmanejable la marejada de información que corresponde analizar para un ejercicio de los gobiernos en turno. Elegir el voto bajo esta premisa parece una odisea marcada por una avalancha de información y por posturas encontradas entre discursos ideológicos. Para esto, resulta particularmente útil la conversación, la reflexión colectiva. Entre todos, entendemos mejor lo público, Tenemos tiempo, conversemos.
__________________________________________________________________________
Por: José Luis González Madrigal
El Colegio de San Luis
