El pasado 14 de septiembre, en el WTC de la Ciudad de México, fue anunciada la senadora con licencia Beatriz Mojica como la encargada de abanderar la campaña para gobernador o gobernadora del estado de Guerrero. Uno de los procesos internos más disputados y mediáticos del país, previo a la contienda electoral del próximo año.
En este mismo contexto, todos y todas dentro de un partido, llámese Morena, buscan “llevar agua para su molino”, asegurando un cargo público que les genere una estabilidad (para ellos y para los suyos), ya sea de tres o seis años, y al mismo tiempo conservar posiciones de poder dentro del ente partidista.
Aunque eran varios los que aspiraban a encabezar la candidatura por la gubernatura, la carrera estaba cerrada a tres perfiles ya muy definidos: por un lado, Abelina López Rodríguez, actual presidenta municipal con licencia del puerto de Acapulco, reelegida por el pueblo sabio y justo, con un escándalo de desfalco al municipio por varios millones de pesos que, aunque la Auditoría Superior de la Nación ya falló a su favor, su administración aún no esclarece, ante el mismo pueblo que votó por ella (en dos ocasiones), a dónde fue a parar semejante cantidad de dinero.
Otra de las cartas fuertes era la conocida “candidata de la presidenta”, que desde la capital de la República traía el llamado dedazo, al fungir como consejera jurídica y miembro muy cercano del Ejecutivo Federal. Un perfil hasta cierto punto gris, electoralmente hablando, poco conocida en el estado, pero con un trabajo territorial en campo bastante perceptible y bien definido.
La tercera corcholata, a diferencia de la anterior, sí es ya una vieja conocida de la política en el estado de Guerrero, pionera del PRD en la entidad; ha ostentado varios cargos públicos y de elección popular abanderando al extinto Partido de la Revolución Democrática, a tal grado que alcanzó a liderar, internamente en el estado, la alianza que en su momento conformaron PRI, PAN y PRD. Dicho sea de paso, hay unas fotos que se hicieron muy populares últimamente, donde el reconocido panista, el senador Ricardo Anaya, levanta su mano en señal de triunfo.
Hay que recordar también que Mojica ya fue candidata al gobierno del estado, prácticamente de rebote, cuando el que iba perfilado derecho y sin escalas para ser claro ganador de las elecciones, Armando Ríos Piter, “El Jaguar”, tuvo que declinar y abandonar, más por obligación que por gusto y por una gran presión mediática, su candidatura, al ser relacionado con el matrimonio de los Abarca, señalados como actores intelectuales en el caso Ayotzinapa, en el que fueron desaparecidos 43 estudiantes normalistas, evento que sacudió a todo el país. Esa fue la razón por la que Beatriz Mojica entró como salvavidas, pero no fue favorecida en los sufragios, marcando así el regreso del PRI en la entidad federativa.
Otro de los nombres sonados fue el de Félix Salgado Macedonio, otro caballo (o toro), señalado por escándalos tales como acusaciones por acoso sexual, nexos con el crimen organizado y nepotismo, ya que recordemos que Evelyn, la actual gobernadora, es su hija. Un candidato natural que, si algo sí se le podría reconocer, es su fidelidad a la izquierda mexicana y al movimiento de la transformación desde su creación, pero no debemos olvidar algo: independientemente de los señalamientos en su contra, es tiempo de mujeres.
La izquierda en Guerrero tiene ya a su gallo fino (o gallina) que, si bien trae todo el respaldo federal y estatal, además va a tener a su disposición toda la maquinaria electoral con la que cuenta Regeneración Nacional, tendrá primero que conciliar y aglutinar al movimiento para que, parafraseando a “La Tía Abe” y haciendo alusión al Nobel de Literatura García Márquez, no vaya a resultar una “Crónica de una muerte anunciada” para los morenos en el sur del país.
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René A. Peralta Acevedo es politólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa. Cuenta con una maestría en Educación y Docencia, formación que complementa su perfil en el análisis político y social. Asimismo, actualmente labora en la fundación Christel House México.