Por fin. El Atlético de San Luis volvió a ganar en casa y, con ello, encendió una pequeña —pero todavía viva— velita de esperanza rumbo a la liguilla.
El triunfo 3-1 sobre los Rayos del Necaxa en el Estadio Libertad Financiera representa mucho más que tres puntos. Es una bocanada de aire puro para un equipo que necesitaba urgentemente volver a sentir lo que significa ganar frente a su gente.
Y vaya que tuvo que remar contra corriente.
A diferencia de otros encuentros de este torneo, el Atlético comenzó perdiendo muy temprano. Parecía que nuevamente aparecerían los fantasmas de partidos anteriores, esos en los que el equipo muestra buenas intenciones pero termina pagando caro sus errores.
Esta vez la historia fue diferente.
Antes de que terminara la primera mitad, Felipe Mora apareció para devolverle la vida al conjunto potosino y mandar el partido al descanso con el empate. Pero lo más importante vino después.
El Atlético salió para la segunda parte con otra cara. Más agresivo, más intenso y con mayor determinación para buscar el resultado. Un error de Necaxa terminó por abrirle la puerta a la remontada y, posteriormente, Eduardo Águila puso el tercero para sentenciar una noche que, durante varios momentos, parecía complicada.
3-1 y se acabó la sequía.
Cinco meses tuvieron que pasar para que el Atlético volviera a celebrar una victoria como local. Demasiado tiempo para un equipo que pretende competir por los puestos importantes de la Liga MX.
Pero más vale tarde que nunca.
El triunfo también permitió al Atlético dar una ligera subida en la tabla y, sobre todo, mantener con vida sus aspiraciones de clasificación. La velita sigue encendida.
Eso sí, tampoco hay que echar las campanas al vuelo.
La situación continúa siendo complicada. El equipo ha dejado escapar demasiados puntos y todavía tiene mucho terreno que recuperar. Una victoria no borra de golpe las dudas que ha generado durante el torneo, pero sí puede representar ese pequeño empujón anímico que tanto necesitaba.
Ahora viene una prueba de fuego.
El próximo domingo, el Atlético de San Luis visitará a los Pumas de la UNAM en Ciudad Universitaria, en un partido que pondrá nuevamente a prueba sus aspiraciones.
Ahí veremos si el triunfo ante Necaxa fue solamente un respiro o si realmente puede convertirse en el punto de partida de una reacción.
Porque la velita está prendida.
Pequeña, tambaleante y con mucho viento alrededor, pero ahí está.
Y mientras exista la posibilidad matemática, el Atlético tendrá motivos para seguir creyendo.
Ahora le toca demostrarlo en CU.
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Por: Orlando Tristán
