¿En qué momento las escuelas dejaron de ser el centro del conocimiento y se convirtieron en guarderías de niños y adolescentes?

Por: René Antonio Peralta Acevedo

Por

Redacción

- jueves, septiembre 17 de 2026

A propósito de la reciente publicación de los pésimos resultados obtenidos por los estudiantes mexicanos en la prueba PISA, es pertinente abordar la problemática desde una perspectiva que siempre es, siempre ha sido y siempre será tema de discusión cuando del sistema educativo hablamos: la corresponsabilidad de los docentes.

En la actualidad, en la mayoría de las escuelas de nivel básico en nuestro país, los docentes se preocupan y se ocupan más por corregir conductas que por realmente enseñar algún contenido, alguna materia o los famosos Procesos de Desarrollo de Aprendizaje, como los marca hoy en día la NEM.

Basta con recordar todo el furor y el descontento que provocó la muy desatinada y poco planeada decisión del secretario de Educación, Mario Delgado, semanas antes de que iniciara el Mundial de futbol en nuestro país, en la que se anunciara el término y cierre del ciclo escolar antes de lo ya estipulado en un Calendario Escolar previamente anunciado y estipulado en el Diario Oficial de la Federación.

Vamos por partes: las escuelas son centros de conocimiento; ahí nace, se socializa y se produce este mismo conocimiento. Además, los maestros tienen la obligación no solo de enseñarles a los alumnos, sino de formarlos y complementar su educación integral, basada, en su mayoría, en un cúmulo de valores familiares.

Lo que muchas veces olvidamos (a conveniencia), y con olvidamos me refiero a las familias, es que la educación es tripartita y, como padres y madres, queremos dejarle toda, absolutamente toda la responsabilidad a las escuelas, los institutos y los centros de formación de la educación de nuestros niños, jóvenes y adolescentes.

No es responsabilidad de la escuela o del colegio, sea del sector público o privado, hacerse cargo de lo que suceda con el alumno/a fuera del plantel o del horario escolar. Los chicos asisten, como lo mencioné líneas arriba, para aprender y formarse, no para fungir de guardería mientras los padres (algunos, no todos) se desentienden de sus propias responsabilidades como jefes y jefas de familia. Citando a un buen amigo y colega: “crianza no es docencia”.

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René A. Peralta Acevedo es politólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa. Cuenta con una maestría en Educación y Docencia, formación que complementa su perfil en el análisis político y social. Asimismo, actualmente labora en la fundación Christel House México.