Hay estadios que pesan. Hay canchas en las que jugar de visitante parece suficiente para empezar el partido con desventaja. Y luego está el Gigante de Acero para el Atlético de San Luis.
La victoria de este domingo por 3-1 sobre Rayados de Monterrey no solo significó tres puntos. Para el conjunto potosino representó, además, cortar una larguísima sequía sin triunfo en la Liga MX y hacerlo justamente en una cancha donde, desde hace varios años, parece sentirse particularmente cómodo.
El equipo dirigido por Diego Mejía ofreció uno de sus partidos más ordenados del ciclo. La defensa respondió, las líneas mantuvieron una estructura clara y, sobre todo, el San Luis supo aprovechar los momentos del partido. Frente a un Monterrey que partía como favorito por plantel y localía, los potosinos no necesitaron hacer un partido espectacular: hicieron uno efectivo.
Y eso empieza a convertirse en una característica cuando visitan Monterrey.
El Gigante de Acero dejó de ser un escenario intimidante para el Atlético de San Luis y, de alguna manera, se ha convertido en una cancha amable. Una segunda casa, si se quiere exagerar un poco, pero no demasiado.
Porque no se trata únicamente de ganar. En distintas visitas, el conjunto potosino ha conseguido resultados que han tenido un peso especial para el rumbo de ambos equipos. Eliminaciones en instancias importantes, triunfos en fases decisivas y partidos que terminaron teniendo consecuencias para los entrenadores de Rayados han alimentado una especie de rivalidad circunstancial en la que San Luis suele salir bien parado.
Eso es precisamente lo curioso de esta historia: Monterrey puede tener una plantilla más cara, mayor experiencia y la presión de su afición, pero cuando enfrente aparece el Atlético de San Luis, esas diferencias parecen reducirse.
El 3-1 de este domingo vuelve a alimentar esa percepción.
Para San Luis, además, llega en un momento particularmente importante. Después de una racha sin victorias, necesitaba algo más que sumar: necesitaba recuperar confianza. Y hacerlo ante uno de los equipos más poderosos del futbol mexicano puede tener un efecto distinto en un vestidor.
El triunfo no resuelve todos los problemas del Atlético ni convierte automáticamente a este equipo en candidato. Tampoco conviene olvidar que una temporada se construye con regularidad y no con una sola noche. Pero sí puede marcar un punto de quiebre.
Y si hay una cancha donde el San Luis ha demostrado que puede jugar sin complejos, esa es la de Rayados.
Quizá por eso el Gigante de Acero ya no sea tan gigante cuando enfrente está el Atlético de San Luis.
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POR: ORLANDO TRISTÁN
