En los últimos años, las protestas y reacciones contra la presencia extranjera en nuestro país, particularmente de estadounidenses, se han vuelto algo frecuente en diversos medios de comunicación y redes sociales. En la Ciudad de México u Oaxaca, se han viralizado las manifestaciones con consignas como “Gringo go home”; en San Miguel de Allende, algunos locales han exigido que el español prevalezca sobre el idioma inglés; mientras que en Cancún se ha debatido sobre el incremento de los “americanos en situación de calle” en los sitios turísticos. Dichos episodios se han desarrollado en un contexto actual enmarcado por el encarecimiento de la vida, el auge del trabajo remoto y el endurecimiento de narrativas antinmigrantes impulsadas desde Estados Unidos.
A simple vista, las anteriores tensiones parecerían algo nuevo; no obstante, no lo son. Lejos de ser un fenómeno exclusivo de la actualidad, las problemáticas derivadas de la presencia de estadounidenses en México cuentan con antecedentes de más de un siglo. Durante el porfiriato, la expansión de los ferrocarriles atrajo a cientos de técnicos y obreros americanos que llegaron a nuestro país. Su presencia transformó la vida económica y social de numerosas poblaciones, pero también generó fricciones con los trabajadores nacionales debido a las diferencias salariales, raciales y jerárquicas.
En San Luis Potosí, la prensa de la época documentó diversos abusos atribuidos a los ferrocarrileros estadounidenses. Un ejemplo destacado de ello fueron las publicaciones de El Contemporáneo, que dio cuenta de varios episodios de violencia protagonizados por trabajadores de la industria del riel. En marzo de 1899, este periódico compartió una nota donde narraba que un garrotero americano, de nombre J. M. Fiztgerlad, había asesinado a un mexicano de apellido Medina cerca de Cárdenas. El “yanki” había arrojado a la víctima desde un cabuse en movimiento, provocando que este cayera entre las ruedas del tren. Según el periódico, la razón del crimen fue el dinero: Fiztgerlad exigía tres pesos por transportar ilegalmente a Medina en un tren de carga, pese a que ambos habían acordado previamente el pago de solo dos pesos.

Cuatro años después, El Contemporáneo volvió a informar sobre otro hecho similar, esta vez protagonizado por un conductor del Ferrocarril Central. Dicho conflicto comenzó en la estación Cárdenas, donde el garrotero mexicano Cándido Grimaldo había discutido con su superior, el conductor estadounidense Crotcher, por un asunto laboral. La tensión continuó durante el trayecto a San Luis y, al finalizar el viaje, ambos se enfrentaron a golpes afuera de los talleres ferroviarios. Durante la riña, Crotcher, con la ayuda de otro yankee, disparó varias veces contra Grimaldo, provocándole la muerte y dejando su cuerpo tirado afuera de la cantina “La Maestranza”.
Los anteriores eventos publicados por El Contemporáneo contribuyeron a generar una opinión negativa en contra de los estadounidenses, la cual frecuentemente se reforzaba con otro tipo de notas relacionadas con el ferrocarril. Por ejemplo, a inicios del siglo XX, dicho diario publicó Plaga de yankees, una nota en la que se señalaba la presencia de “vagabundos extranjeros” que estaban varados en varios puntos de la ciudad de San Luis y que “andan mal vestidos, piden limosna y apestan a vino” y decían ser “empleados del ferrocarril a punto de ser transferidos”.
Sin embargo, la prensa potosina no fue la única en señalar los conflictos entre rieleros nacionales y extranjeros en el estado. En julio de 1906, el periódico texano The San Antonio Light publicó una noticia donde informaba que habían sido condenados a pena de muerte los trenistas Edward Storver y W. B. Speed, tras haber asesinado en Cárdenas a un rielero mexicano. Dicho crimen fue cometido, según informó el corresponsal, en un ambiente “antiamericano” provocado por el celo que tenían los obreros mexicanos de los extranjeros: “They were especially jealous of American conductors and engineers of Mexican railways”. Asimismo, en dicha nota también se señaló que los peones se habían organizado para colocar carteles donde pedían a los “gringos” que se fueran de Cárdenas, en donde existía una “Colonia americana”.

Por lo anterior, lejos de ser un fenómeno reciente, las tensiones generadas por la presencia estadounidense en México cuentan con una historia de larga duración, y tales hechos nos recuerdan que los conflictos actuales siempre tienen raíces profundas en el pasado.
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Por: Mtro. Jorge Castillo Rodríguez
