En enero de este año se publicó en el Periódico Oficial del Estado de San Luis Potosí la NTE- SEGAM-003/2025, una Norma Técnica Estatal que es resultado del trabajo de gabinete de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM) y de algunos investigadores. Tiene por objetivo regular y establecer los lineamientos para la ubicación y operación de sitios que se dediquen a la producción artesanal de productos derivados de la arcilla y destaca la necesidad de observar al sector ladrillero por ser uno de los más contaminantes en el Estado.
En mayo de este mismo año se llevó a cabo un foro para “socializar” el contenido de la norma; encabezado por SEGAM, se convocó a los representantes de cada municipio del Estado, académicos y algunos productores. Sin embargo, lo que parecía un foro de convocatoria abierta en realidad no lo fue si se considera que se anunció pocos días antes, la invitación se hizo directamente vía correo electrónico a personas específicas y no se convocó a los productores ladrilleros del Estado sino a aquellos con los que usualmente se colabora a través de ciertos proyectos académicos.
Todo este preámbulo es necesario para hablar de lo importante que es contextualizar las normas, trabajarlas desde el campo y con el conocimiento directo sobre las problemáticas que se trata de controlar. La NTE-SEGAM-003/2025 coloca a los productores artesanales de ladrillo en una posición en la que se debe cumplir con parámetros similares a los que una empresa o industria debe atender. No se discute o cuestiona la necesidad de la norma porque la base de la que parte es real, la contaminación ambiental y el derecho a un medio ambiente sano son hechos, sin embargo, solicitar que se cumplan los requisitos normativos ambientales equivalentes a la industria a personas que no tienen las condiciones económicas, sociales, de producción, ni los recursos para ello, habla de una falta de planeación y contacto con la realidad social por parte de las autoridades.
Las estrategias de política pública como esta se tornan injustas cuando no se piensa en los contextos de aquellos a quienes regula. La norma contempla un año para que los productores artesanales de ladrillo trabajen en las condiciones necesarias para cumplir con los parámetros que se regulan a través de ella. Sin embargo, para lograr eso se requeriría que cada una de estas personas tuviera certeza jurídica de los predios donde viven y trabajan, tuvieran un flujo de trabajo, venta e ingreso constante y suficiente para hacer inversiones en tecnología y equipo nuevo (o en caso de no cumplir con las especificaciones de ubicación, comprar otro terreno y mover sus ladrilleras con los gastos adicionales en tecnología, equipo, transporte y reubicación de sus trabajadores al nuevo sitio de trabajo); además, las condiciones de mercado no son favorables si se toma en cuenta que, al invertir en estos cambios, también aumentan los costos de producción, por ende debería aumentar el precio del ladrillo y esto los llevaría a dejar de ser competitivos con respecto de otros productores (cosa que ya sucede y terminaría por agravarse).
El argumento no es adaptar la normativa a quienes serán normados para ajustarla a sus condiciones con el riesgo de convertirse en laxa; se trata de considerar el punto de partida real de estas personas, entender el contexto, analizar las complejidades estructurales y sistémicas que no están bajo su control y buscar estrategias integrales para transitar a circunstancias menos adversas, precarias y dañinas para todos y todas.
La norma por sí misma no resuelve nada, criminaliza, señala y agrava las condiciones de desigualdad y marginación de un sector como el ladrillero. En México suele actuarse a través de leyes y normas que están fuera de contexto; se utiliza la información generada a través de investigaciones, tesis y proyectos; se inserta en la justificación de estas normas sin ser comprendida y se aplica. Luego, así, ¿qué resultados se esperan obtener de una acción normativa que opera con parámetros fuera de contexto?
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Por Mtra. Samantha Acosta, El Colegio de San Luis
