El pasado 4 de junio de 2026, en el marco de la entrega del Plan de Manejo del Área Natural Protegida Voluntaria La Loma, la titular de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM) del estado de San Luis Potosí refería la importancia de estas áreas, el compromiso del gobierno del estado con el tema ambiental y la respuesta casi inmediata de autoridades federales, como Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), ante denuncias relacionadas con este tema. Eso me llevó a cuestionar el actuar de estas autoridades, en el caso de comunidades como los Matías, en la Sierra de Álvarez, en donde se experimenta sufrimiento ambiental a partir de la actividad realizada por una empresa que extrae material pétreo.
Aunado a los problemas de agua que la empresa podría haber generado a la comunidad y la contaminación del aire, se suma el secuestro de fauna en la que podría incurrir la empresa con la delimitación de su propiedad, al igual que muchos otros dueños privados, con cercas que limitan el movimiento de la fauna que existe en esta Área Natural Protegida. El perímetro que la empresa tendría confinado consta de una extensión que podría superar más de 43.5 hectáreas.[1]

El problema tiene distintas vertientes, una de ellas podría ser el aislamiento de especies, confinadas en esa área y, con ello, la limitación de su movilidad; lo cual puede impactar en su reproducción y en su alimentación, por la fragmentación e impacto en la cadena trófica, ante la ausencia de depredadores y presas. Otra consecuencia estaría dada por las afectaciones que esto puede producir en el proceso de endozoocoria, es decir, el esparcimiento de semillas que los animales realizan a través de sus excretas, mecanismo vital para mantener la diversidad y salud de un ecosistema.
Cabe señalar que la Sierra de Álvarez es un hotspot de biodiversidad,[2] se trata de una región terrestre prioritaria en México, la número 98 (Conabio, 2023). Está catalogada con un valor para la conservación nivel 3 por su superficie (mayor a 1,000 km2), mientras que por su diversidad ecosistémica ha sido considerada con nivel de importancia 2 (medio) y una integridad ecológica funcional media (Conabio, 2000). Pese a que entre el 13 y 14 de abril de 2026, autoridades ambientales hicieron una inspección a la empresa, estas no parecen haberse cuestionado sobre las repercusiones que las cercas pueden traer al Área Natural Protegida.
Otro impacto tiene que ver la pérdida de avistamientos de distintas especies como venado cola blanca, pecarí de collar o jabalí (como le nombra la población) en los alrededores de la comunidad, lo cual parece trastocar un servicio ecosistémico, cultural, y hasta el derecho humano al medioambiente, no solo por las afectaciones antes referidas sino porque se priva de elementos que el entorno brindaba a la población hasta antes de la llegada de la empresa.
Por lo que la pregunta necesaria es ¿quién atiende este problema? y ¿cuál es la posición de un gobierno que se dice respetuoso del medioambiente, ante esta situación? Aunque el pasado 29 de junio el municipio clausuró la empresa y hasta el 6 de julio no se saben los motivos y cuánto tiempo durará la clausura, lo que es evidente es que no se tiene mecanismos que eviten que esta u otros particulares limiten el transito de especies, afectando su hábitat y los servicios ecosistémicos que la fauna propicia con su presencia en la zona.
Fuentes:
Conabio (2023). Regiones terrestres prioritarias de México. https://www.biodiversidad.gob.mx/pais/regiones-terrestres-prioritarias-de-mexico
Conabio (2009). “Riqueza natural”. Biodiversidad Mexicana. http://www2.biodiversidad.gob.mx/pais/pdf/riquezanat.pdf
Conabio (2000). “Sierra de Álvarez”. Regiones terrestres prioritarias de México. http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/regionalizacion/doctos/rtp_098.pdf
[1] Cálculo realizado siguiendo la traza del camino y el área contigua a la empresa, a través de Google Earth.
[2] De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “los hotspots son regiones con por lo menos 1,500 especies endémicas de plantas […] y que han perdido por lo menos 70% de la extensión original de su hábitat” (Conabio, 2009).
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Por: Dr. Jorge Damián Morán Escamilla
