Estamos a pocos meses de que se cumplan 200 años de la publicación de la primera constitución local de San Luis Potosí, acontecimiento que merece ser recordado dada su trascendencia en la formación del estado libre y soberano que hoy conocemos.
Para la redacción de la constitución se convocó a la instalación de un congreso constituyente, cuyos miembros fueron electos a inicios de 1824 a través de una votación indirecta. Dicho congreso fue instalado y comenzó sus labores el 21 de abril de ese mismo. Sin embargo, su misión, consistente en la escritura de una constitución implicaba entre otras cosas tener un diagnóstico de la situación que imperaba en el naciente estado.
En un documento que titularon Manifiesto del congreso constituyente del estado libre y soberano de San Luis Potosí, los diputados constituyentes presentaron a los ciudadanos un análisis de la situación que guardaba la naciente entidad política.
Recurriendo a la metáfora del análisis de un cuerpo enfermo y de sus síntomas para obtener un diagnóstico, los diputados encargados de redactar el Manifiesto escribieron que el estado se encontraba en una mala situación. Pobre económicamente por la decadencia de sus minas, por la poca agricultura y una industria que era imperfecta y reducida, mientras que el comercio era pasivo y había una constante extracción de plata que resultaba perjudicial para la economía estatal.

La solución—opinaban los legisladores—estaba en la puesta en ejercicio de los “elementos de salud pública”, los cuales eran dos: el orden promovido por las leyes sabias sostenidas por un gobierno que las administre de manera inflexible; y la libertad, basada en la igualdad con que la ley mira a los ciudadanos, que a su vez les permite el libre ejercicio de sus derechos.
El fomento a la minería, la agricultura, la ganadería y el comercio eran la medicina que ayudaría a sanar el cuadro enfermizo descrito en el diagnóstico; esos recursos, comentaban los diputados constituyentes, “aprovechados por un buen sistema político y económico podrían muy en breve elevarlo a un punto de grandeza y abundancia muy respetable”.
Ya diagnosticados los males y encontrada la cura consideraron acelerar la escritura de una carta magna local que definiera las atribuciones de cada uno de los tres poderes que se estaban instituyendo.
La labor de escribir una constitución no era una tarea fácil e implicaba de los conocimientos de especialistas, para ello se formó una comisión encargada para su elaboración. Hacia finales de 1824 la comisión redactó un borrador el cual recibió
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Comentarios por parte de los miembros del ayuntamiento de la capital del estado. No obstante, el interés por la constitución amainó pues pasaron varios meses sin que se supiera algo sobre el documento entregado al cabildo, incluso el tema de la escritura de una constitución no fue parte de las sesiones de la legislatura constituyente durante los últimos meses de 1824.
Quizá para reanimar el interés sobre el tema, el diputado constituyente, Manuel María Gorriño y Arduengo, presentó a inicios de 1825 un documento titulado: Ensayo de una constitución política que ofrece a todos los habitantes del Estado Libre de la Luisiana Potosinense, o sea San Luis Potosí, unido a la Federación Mexicana. El ensayo de Gorriño era un texto complejo, escrito a manera de un ordenamiento jurídico que cumplió con el
propósito de caldear los ánimos y poner en la agenda legislativa la importante tarea de la redacción de una constitución.
En marzo de 1825 los miembros de la comisión de constitución retomaron el tema y dividieron sus opiniones al presentar dos proyectos, uno por parte del diputado José María Guillén, y el otro suscrito por los diputados José Miguel Barragán y Pedro de Ocampo.
Ambos fueron llevados al pleno de la legislatura para discusión, más fueron desechados. Varios meses después la legislatura publicó un nuevo proyecto de constitución el cual, antes de que concluyera 1825, envió a diversos lugares del estado y del país. La comisión de constitución recibió comentarios, consideró algunos, desechó otros. Hacia inicios de octubre de 1826 la comisión tuvo un borrador consensado.
Así el 16 de octubre de 1826 llevó al pleno del Congreso Constituyente dos tantos de la constitución para firma de los diputados. Posteriormente una comisión llevó uno de los ejemplares al gobernador, Ildefonso Díaz de León, quien manifestó su alegría por ver al fin el texto de la primera Constitución del Estado Libre y Soberano de San Luis Potosí. El día 17 se juró la constitución por las demás autoridades del estado conforme el protocolo
establecido.
La primera constitución potosina cuenta con 273 artículos, tres títulos o capítulos principales y diversos subtítulos. Los títulos indican los poderes y cómo debían de ejercerse, es decir, el primer título está dedicado al poder legislativo, el segundo al poder ejecutivo y el tercero al poder judicial.
En esta constitución resaltan varios aspectos: la importancia la soberanía estatal y sus vínculos con la soberanía nacional. La autonomía de los tres poderes: el legislativo, el ejecutivo y el judicial; y que a partir de las autonomías de estos tres poderes surge una autonomía mayor la del Estado de San Luis Potosí como un estado federado.
Este primer congreso constituyente no solo nos legó un diagnóstico y una constitución, también dio forma a la estructura de gobierno y a los poderes ejecutivo y judicial. Asimismo, mediante 59 decretos estableció nuevas instituciones como la Casa de Moneda, la Oficina de Administración de Rentas, estructuró territorialmente el estado y sentó las bases para la formación de intelectuales de renombre con la fundación del Colegio
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Guadalupano Josefino. Su última sesión fue el 14 de diciembre de 1826 y su gran legado la
primera constitución local próxima a cumplir 200 años.
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Por: Dr. Sergio Alejandro Cañedo Gamboa
El Colegio de San Luis
Programa de Historia
