Wendy Carlos y la música del futuro

Por

Elsa Carrera

- lunes, junio 8 de 2026

Durante años escuché sintetizadores sin preguntarme quién había ayudado a convertirlos en una herramienta musical. Los encontraba en bandas sonoras, discos de rock, música electrónica y videojuegos, como si siempre hubieran formado parte del paisaje sonoro contemporáneo. No fue hasta mucho después que descubrí a Wendy Carlos y comprendí que una parte importante de la música que hoy damos por sentada tiene su origen en el trabajo de una mujer trans cuya historia rara vez ocupa el lugar que merece.

En 1968, Wendy Carlos publicó Switched-On Bach, una obra que reinterpretaba composiciones de Johann Sebastian Bach mediante sintetizadores Moog. Hoy puede parecer una idea natural, pero en aquel momento era una apuesta radical. Los sintetizadores eran vistos como dispositivos experimentales, máquinas complejas reservadas para laboratorios y universidades. Carlos vio algo distinto: un instrumento capaz de emocionar, narrar y transformar la manera en que entendemos la música.

Aunque no inventó el sintetizador Moog —mérito que corresponde a Robert Moog—, colaboró estrechamente con su desarrollo y, sobre todo, fue una de las personas que demostró al mundo lo que aquella tecnología podía llegar a ser. El resultado no solo fue un éxito comercial inesperado; fue también una declaración artística sobre el futuro de la música.

Esa ausencia es precisamente una de las reflexiones que provoca el documental Sisters with Transistors. La película muestra cómo buena parte de la historia de la música electrónica fue construida por mujeres cuyos aportes quedaron relegados a notas al pie o fueron atribuidos a otros protagonistas. Al situar a Wendy Carlos junto a figuras como Delia Derbyshire, Daphne Oram y Suzanne Ciani, el documental plantea una pregunta incómoda: ¿cuántas innovaciones admiramos sin conocer realmente a quienes las hicieron posibles?

Hablar de Wendy Carlos no es solo hablar de una pionera de la música electrónica. También es recordar que muchas personas trans han contribuido a la cultura, la ciencia y el arte de formas que pocas veces reconocemos. La música que escuchamos, las películas que vemos y muchos de los sonidos que hoy consideramos normales serían diferentes sin su trabajo. En un momento en que las personas trans siguen enfrentando prejuicios y cuestionamientos, vale la pena contar su historia.


Por Elsa Carrera