Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo), el desempleo mundial representa alrededor de 186-187 millones de personas, de una población aproximada de 8,000 millones. A simple vista parece una proporción baja, pero el déficit laboral global aumenta a 402 millones (OIT, 2025)cuando sumamos a los “desanimados”[1] y a las personas con barreras para trabajar.
De estos desanimados, y personas con barreras, los jóvenes representan las mayores tasas de desempleo: más de 260 millones en 2024.
Cabe señalar que quienes cuentan con trabajo, centrándonos en los profesionistas y técnicos de México, sufren condiciones salariales precarias: un salario promedio mensual de $7,520 pesos mexicanos (Data México, Secretaría de Economía, 2025); cuando el promedio nacional de ingreso mensual necesario para cubrir gastos básicos excede los $16,400 MXN, según el Observatorio Laboral y Acción Ciudadana Frente a la Pobreza,
Ante estas cifras, surgen un par de preguntas obligadas: ¿Qué sucede cuando millones de profesionistas en el mundo se hacen económicamente inútiles al no poder insertarse en un trabajo? ¿Hasta dónde puede resistir una persona/familia con estos salarios y cómo se resolverá la pobreza económica y otras que vulneran sobre todo a las generaciones jóvenes (18 a 29 años)?
Nuestra época parece repetir aquella crisis de los años 70 provocada por la concatenación en la reducción de los ingresos petroleros y el abandono del modelo económico de “sustitución de importaciones” que priorizaba la producción nacional. En los últimos años, miles de personas quedaron en paro por periodos extendidos, especialmente los jóvenes, a quienes se les refiere como NINIS (ni estudian ni trabajan).
Ante este panorama, quedan expuestas falacias como el “echeleganismo” y la meritocracia, ya que tristemente hoy, la preparación y la lealtad a cualquier empleo, no garantizan movilidad social, o bien estabilidad económica a largo plazo.
No se pretende desincentivar a la juventud en adquirir una formación académica universitaria, si no visibilizar el reto que significa para las universidades formar profesionistas y técnicos, capaces de la reflexión crítica, de resolver problemas más allá de lo teórico, y de que lleguen, como refirió el sociólogo Dahrendorf, a una toma de conciencia colectiva de la amenaza que pesa sobre franjas cada vez más numerosas y mal protegidas de la población” (Nun, 1999).
Se necesitan profesionales que afronten problemas desde una nueva óptica buscando el crecimiento desde y para la comunidad. Que exijan y busquen herramientas más allá de sus aulas. Marginalidad, exclusión social, y desempleo son consecuencias inherentes al sistema capitalista.
El llevar a las agendas políticas estos problemas desde la presión ciudadana, es la forma en que la lucha contra esta pobreza laboral puede priorizarse. Desde la política pública, North, explica que, cuando las reglas existentes ya no sirven a los intereses de los actores poderosos las instituciones cambian o desaparecen. Es necesario entonces replantear qué instituciones han de ser mantenidas o reformuladas para procurar el bienestar, aunque la agenda política proponga otra vertiente.
Finalmente, no podemos dejar de lado a la IA y la reconfiguración esperada en los próximos años del mercado laboral internacional, la cual más que asociarse a la destrucción masiva de empleos, de acuerdo a Alberto Alesi, director general de ManpowerGroup para México,transformará funciones. Este escenario refleja un cambio estructural en el que la tecnología funge como un catalizador de nuevas oportunidades laborales, cuya materialización depende de la capacidad del talento para adaptarse a las nuevas exigencias.
Esta era de IA parece apuntalarse como el espacio donde los jóvenes que inician o ya están insertados en el mercado laboral, pueden encontrar nuevos nichos, si aprenden cómo aprovecharlos y conservan una mente abierta.
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Fuentes
Núm. 23 (2010) Lavboratorio Revista de estudios sobre cambio social estructural y desigualdad social, ISSN: 1515-6370, José Nun Sobre el concepto de masa marginal en: https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/lavboratorio/issue/view/27/showToc
Jorge Javier Romero, Las instituciones como reglas del juego, North 1990 chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/1/491/5.pdf https://www.eleconomista.com.mx/capital-humano/ia-creara-78-millones-nuevos-empleos-2030-reto-adaptacion-talento-20260125-796894.html
[1] Se refiere a personas desempleadas en edad de trabajar que, a pesar de desear un empleo, abandonan la búsqueda activa por falta de oportunidades o tras largos periodos sin éxito.