San Luis Potosí, S.L.P., viernes 03 de abril de 2026.- El Viernes Santo, una de las fechas más significativas del calendario cristiano, se conmemora como el segundo día del Triduo Pascual, dedicado a recordar la pasión y muerte en la cruz de Jesús de Nazaret, considerado el Mesías por los fieles.
En 2026, esta jornada se celebra el 3 de abril, dentro del periodo de la Semana Santa, cuya fecha varía cada año al depender de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte, situándose generalmente entre marzo y abril.
Un día de duelo y recogimiento
Para la tradición cristiana, el Viernes Santo es un día de luto, penitencia y reflexión espiritual. Se recuerda el sacrificio de Jesucristo, quien, según las escrituras, murió en la cruz por la redención de la humanidad. Por ello, los fieles suelen practicar el ayuno, la abstinencia y la oración, además de participar en procesiones y representaciones del viacrucis.
A diferencia de otras celebraciones litúrgicas, en esta fecha no se celebra la eucaristía. En su lugar, los templos realizan la Liturgia de la Pasión del Señor, un acto solemne centrado en la lectura de los pasajes bíblicos que narran los últimos momentos de Jesús.
El simbolismo del color y la liturgia
Durante el Viernes Santo, los sacerdotes visten de rojo, color que simboliza la sangre derramada por Cristo y la fuerza del Espíritu Santo. Este tono contrasta con el morado utilizado en los días previos de la Cuaresma, asociado al recogimiento, y con el blanco del Domingo de Resurrección, que representa la luz y la esperanza.
Relato bíblico: de la traición a la sepultura
De acuerdo con los evangelios, los acontecimientos del Viernes Santo inician con la traición de Judas Iscariote y la detención de Jesús, quien fue llevado ante Poncio Pilato. Aunque el gobernante no halló culpa en él, cedió ante la presión de líderes religiosos y de la multitud, que optó por liberar a Barrabás.
Jesús fue azotado, humillado y obligado a cargar su cruz hasta el Gólgota, donde fue crucificado junto a dos ladrones, conocidos en la tradición como Dimas y Gestas. Según los relatos, a la hora novena —alrededor de las tres de la tarde—, Jesús murió, acompañado de fenómenos descritos como el oscurecimiento del cielo y un temblor de la tierra.
Más tarde, José de Arimatea solicitó el cuerpo de Jesús a Pilato y lo colocó en un sepulcro, sellado con una piedra, dando paso a los acontecimientos que culminarán en la celebración de la Resurrección.
Una tradición viva
El Viernes Santo trasciende el ámbito religioso para convertirse en una manifestación cultural profundamente arraigada en diversas regiones del mundo. Las procesiones, los viacrucis vivientes y las prácticas devocionales reflejan una herencia que ha perdurado a lo largo de los siglos, manteniendo vigente el significado de esta fecha en la memoria colectiva.