San Luis Potosí, S.L.P., viernes 10 de julio de 2026.– La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales ya comenzó a modificar la planeación interna de las empresas en San Luis Potosí. Aunque la reforma será implementada de manera gradual durante los próximos cuatro años, diversas organizaciones ya analizan cómo reorganizar sus operaciones para cumplir con la nueva disposición sin afectar su productividad.
La presidenta de la Asociación de Ejecutivos de la Gestión del Talento Humano (Aderiac), Graciela Zendejas González, explicó que cada empresa deberá diseñar un esquema acorde con sus necesidades, ya que la aplicación de la reforma dependerá del tipo de operación, los procesos productivos y los compromisos asumidos con sus clientes.
Señaló que no existirá un modelo único para reducir la jornada laboral. Algunas compañías contemplan disminuir las horas de trabajo los viernes o sábados, mientras que otras optarán por reorganizar turnos, modificar los días de descanso o ajustar los horarios de entrada y salida del personal.
Otra de las alternativas que actualmente se encuentra bajo análisis consiste en rediseñar los procesos internos para hacer más eficiente el tiempo de trabajo y mantener los niveles de producción y servicio. El objetivo es que la reducción de horas no se traduzca en retrasos en las entregas ni en una disminución de la capacidad operativa.
Zendejas González añadió que incluso existen empresas que evalúan aplicar reducciones superiores a las dos horas previstas para la primera etapa de la reforma, siempre que las condiciones de su operación lo permitan y no se vea comprometida la atención a los clientes.
Indicó que el cambio representará un reto importante para las áreas de recursos humanos, que deberán planear la redistribución de las jornadas, comunicar los nuevos esquemas laborales y garantizar que las modificaciones no generen una sobrecarga de trabajo entre los colaboradores.
Finalmente, destacó que la implementación de la semana laboral de 40 horas no consistirá únicamente en trabajar menos tiempo, sino en reorganizar la forma en que operan las empresas. Para lograrlo, será necesario optimizar procesos, mejorar la administración del personal y encontrar un equilibrio entre el bienestar de los trabajadores y la productividad de las organizaciones.