Tokio, Japón., domingo 22 de febrero de 2026.- Japón enfrenta un auge histórico en la llegada de visitantes extranjeros, pero las tensiones diplomáticas con China podrían frenar este crecimiento y afectar una de las principales fuentes de ingresos del país. El incremento del turismo, impulsado por factores económicos y la popularidad del país en redes sociales, ha provocado saturación en destinos clave, ajustes fiscales y descontento entre residentes locales.
De acuerdo con cifras oficiales, Japón recibió 42.7 millones de turistas en 2025, un aumento del 15.8% respecto al año anterior. De mantenerse esta tendencia, el gobierno estima que el país podría alcanzar los 60 millones de visitantes durante la presente década. Tan solo el año pasado, los turistas generaron cerca de 60 mil millones de dólares en derrama económica, consolidando al sector como un pilar clave para la economía nacional.
No obstante, el intenso flujo de visitantes ha generado desafíos que van más allá de la saturación de calles y hoteles. Autoridades locales han implementado restricciones en destinos altamente concurridos para mitigar el impacto del turismo masivo, mientras crece el malestar entre habitantes por la presión sobre servicios públicos y espacios urbanos.
En medio de este panorama, la geopolítica ha comenzado a influir en el sector. Las relaciones entre Japón y China se han tensado tras advertencias del gobierno japonés sobre un posible despliegue militar ante un eventual ataque chino a Taiwán. Como respuesta, Pekín ha impuesto diversas restricciones relacionadas con Japón, incluyendo cancelaciones culturales, limitaciones comerciales y recomendaciones a sus ciudadanos para evitar viajar al país vecino.
Estas medidas impactan directamente al turismo, ya que China representa uno de los principales mercados emisores de visitantes hacia Japón. En 2024, los turistas chinos concentraron el 19% de la demanda turística y destacaron por su alto nivel de gasto. Sin embargo, tras las advertencias oficiales, el flujo de visitantes provenientes del gigante asiático cayó 45% respecto al mismo mes del año anterior, y se estima que los hoteles japoneses podrían recibir hasta 60% menos huéspedes chinos.
El descenso en la llegada de turistas chinos representa un arma de doble filo para Japón. Si bien podría aliviar la presión del turismo masivo, también amenaza con reducir los ingresos del país. En los últimos tres meses de 2025, ya se registró una caída del 2.8% en la derrama económica del sector, lo que podría traducirse en pérdidas cercanas a 1,200 millones de dólares si la tendencia persiste.
Expertos señalan que el futuro del turismo japonés dependerá tanto de la gestión del turismo sostenible como de la evolución de las relaciones diplomáticas en la región, factores que podrían redefinir el flujo de visitantes en los próximos años.