San Luis Potosí, S.L.P., domingo 31 de mayo de 2026.- La temporada de incendios forestales de 2026 ha dejado una profunda huella en México. Aunque el número de siniestros registrados hasta mayo se ubicó por debajo del promedio de los últimos años, la magnitud de la superficie afectada volvió a encender las alertas entre autoridades ambientales, cuerpos de emergencia y especialistas en manejo forestal.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), entre el 1 de enero y el 7 de mayo se contabilizaron tres mil 730 incendios forestales en el país, con una afectación superior a las 213 mil hectáreas. Los estados con mayor superficie dañada fueron Guerrero, Jalisco, Oaxaca, Durango, Zacatecas, Campeche, Chiapas, Michoacán, Guanajuato y San Luis Potosí, entidades que concentraron cerca del 79 por ciento de la superficie siniestrada a nivel nacional.
La temporada se vio agravada por las altas temperaturas registradas durante la primavera y por diversas ondas de calor que favorecieron la propagación de incendios en distintas regiones del país. Durante mayo, la CONAFOR reportó más de 50 incendios activos de manera simultánea, cifra que reflejó las dimensiones reales de estos fenómenos.
En el panorama nacional, San Luis Potosí destacó no tanto por la cantidad de incendios registrados, sino por la extensión territorial que resultó afectada. La entidad llegó a colocarse entre las más impactadas del país por superficie quemada, situación que generó preocupación debido a los daños ambientales acumulados en apenas unos meses.
Información de la Coordinación Estatal de Protección Civil señala que, hasta principios de mayo, se habían contabilizado 77 incendios forestales, con una afectación cercana a las 23 mil hectáreas de vegetación. Las regiones Altiplano y Media concentraron la mayor parte de los daños, impulsados por condiciones de sequía, altas temperaturas y fuertes vientos que favorecieron la rápida expansión de las llamas.
El caso más severo ocurrió en el municipio de Santo Domingo, donde un solo incendio consumió más de 15 mil hectáreas, convirtiéndose en el siniestro de mayor magnitud registrado en el estado durante el año. Ese evento representó por sí solo una parte significativa de toda la superficie afectada en San Luis Potosí y evidenció la vulnerabilidad de las zonas áridas del Altiplano frente a fenómenos de esta naturaleza.
Las autoridades estatales atribuyeron parte de la problemática a las condiciones climáticas extremas registradas durante la segunda onda de calor de mayo.
En ese sentido, el coordinador estatal de Protección Civil, César Manuel Rocha Moreno, advirtió que las elevadas temperaturas fueron un factor determinante en la generación y propagación de diversos incendios en la entidad. Al mismo tiempo, destacó la participación coordinada de brigadistas de la CONAFOR, gobiernos municipales, voluntarios y personal de Protección Civil para contener los siniestros más importantes.
De cara al segundo semestre de 2026, los pronósticos apuntan a una disminución gradual del riesgo. Las previsiones meteorológicas contemplan una mayor presencia de lluvias durante la temporada estival, lo que históricamente contribuye a reducir la incidencia de incendios forestales, sin embargo, los especialistas advierten que el peligro no desaparecerá por completo. Las altas temperaturas, los periodos de sequía localizados y las actividades humanas continúan siendo factores que pueden originar nuevos siniestros.
En ese sentido, es altamente probable que México experimente una reducción progresiva de incendios conforme avance la temporada de lluvias. En el caso de San Luis Potosí, la expectativa es similar, pero el daño ambiental acumulado durante la primera mitad del año ya coloca a 2026 como uno de los periodos con mayores afectaciones en materia de incendios forestales para la entidad.
Más allá de los incendios que aún puedan registrarse, el reto inmediato será la recuperación de miles de hectáreas de vegetación afectadas y la implementación de estrategias de prevención que permitan reducir el impacto de futuras temporadas de fuego.