San Luis Potosí, S.L.P., viernes 01 de mayo de 2026.– Con más de seis décadas vinculado a las luchas sociales, Carlos López Torres traza un diagnóstico del sindicalismo en la entidad: un movimiento que ha transitado del control corporativo hacia una etapa de reconfiguración marcada por la coexistencia de viejas estructuras y nuevas expresiones obreras.
El exdiputado local y expreso político recordó que, a su llegada a San Luis Potosí en 1965, el sindicalismo estaba dominado por el llamado “charrismo”, un modelo que concentraba el control de los trabajadores bajo organizaciones afines al poder político.
Aunque ese esquema perdió la hegemonía que tuvo en décadas pasadas, aún mantiene presencia en sindicatos vinculados a centrales como la Confederación de Trabajadores de México y la Confederación Regional Obrera Mexicana, las cuales dijo han optado por adaptarse para conservar espacios de influencia.
Frente a ello, han emergido movimientos laborales más independientes, particularmente en sectores industriales como el llantero y el vidriero, donde los trabajadores han impulsado formas de organización más combativas y alejadas de las estructuras tradicionales.
Para López Torres, este escenario ha dado lugar a un sindicalismo “híbrido”, en el que conviven intereses diversos y donde los actores históricos ya no pueden imponer condiciones como en el pasado, pero tampoco han desaparecido del todo.
Indicó que, en muchos casos, las dirigencias sindicales han tenido que moderar sus posturas y ajustarse a nuevas dinámicas políticas y laborales, lo que ha modificado la correlación de fuerzas dentro del movimiento obrero.
En cuanto al papel de los trabajadores, señaló que el avance de sus derechos dependerá de su capacidad para sostener la organización colectiva, ya que las conquistas alcanzadas siguen siendo frágiles y sujetas a negociación.
Destacó que demandas como la reducción de la jornada laboral o mejores condiciones de empleo reflejan una agenda vigente, aunque todavía insuficiente frente a las necesidades de amplios sectores.
Finalmente, consideró que el reto para el sindicalismo potosino es consolidar su autonomía y fortalecer la movilización social, especialmente en fechas emblemáticas como el Primero de Mayo, donde históricamente se han articulado las principales luchas de la clase trabajadora.