Cdmx., martes 27 de enero de 2026.- La inconformidad por la venta de boletos para los conciertos de BTS en México escaló del descontento en redes sociales a una acción colectiva formal. Integrantes de la comunidad ARMY impulsaron una petición en la plataforma Change.org para exigir la salida de Ticketmaster y OCESA de la organización de conciertos en el país, al acusar fallas sistemáticas, falta de transparencia y prácticas que —aseguran— favorecen la reventa.
La petición surgió luego del caos registrado durante las preventas y la venta general de los conciertos programados para los días 7, 9 y 10 de mayo de 2026 en el Estadio GNP Seguros, en la Ciudad de México. Lo que debía ser un proceso controlado estuvo marcado por filas virtuales colapsadas, errores constantes en la plataforma, boletos que desaparecían en cuestión de minutos y precios que, según denunciaron usuarios, se modificaban al momento de concretar la compra.
Uno de los principales reclamos apunta a la aparición casi inmediata de boletos en plataformas de reventa, ofrecidos a precios muy superiores a los oficiales, mientras miles de fans permanecían atrapados en la fila virtual sin posibilidad de acceder a una entrada. Para los firmantes, el problema no es aislado ni exclusivo de BTS, sino parte de un sistema que consideran “viciado” y recurrente en conciertos de alta demanda.
Las cifras dan cuenta de la magnitud del conflicto. De acuerdo con datos de la propia Ticketmaster, más de 2.1 millones de usuarios intentaron adquirir boletos para las tres fechas, frente a una disponibilidad total de 136 mil 400 entradas. En términos prácticos, solo alrededor del 6 % de los interesados logró conseguir un boleto, dejando fuera a casi el 94 % de la demanda.
Ante el alud de quejas, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) intervino antes y durante el proceso de venta, exhortó a las empresas a transparentar precios y ubicaciones, y posteriormente anunció el inicio de procedimientos por posibles infracciones a la ley. Además, informó sobre sanciones contra plataformas de reventa y la elaboración de nuevos lineamientos para regular la venta de boletos en México.
Ticketmaster negó la aplicación de precios dinámicos, rechazó cualquier vínculo con la reventa ilegal y aseguró que los costos fueron definidos previamente por el artista, su equipo y el promotor. También sostuvo que la venta se realizó de manera exclusivamente digital y bajo mecanismos de control.
La polémica trascendió el ámbito comercial y alcanzó el terreno político. El tema fue abordado en la conferencia presidencial, donde la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la magnitud del problema y confirmó diálogos con OCESA para explorar la apertura de más fechas. Incluso, el Gobierno de México recurrió a la vía diplomática para solicitar apoyo al Gobierno de Corea del Sur ante la demanda extraordinaria.
En este contexto, la petición impulsada por el ARMY —que al momento de redactar esta nota superaba las 208 mil firmas— se convirtió en el símbolo de un reclamo más amplio: el acceso justo a los espectáculos masivos y la revisión de un modelo de venta de boletos que, para miles de fans, volvió a fallar cuando más se le necesitaba.