San Luis Potosí, S.L.P., viernes 2 de enero de 2026. – Los festejos de Navidad y Año Nuevo de 2025 enfrentaron un incremento significativo en el costo de las celebraciones, al registrar un encarecimiento del 17 por ciento en comparación con 2024. La preparación de una cena en casa para una reunión de hasta 15 personas representó un gasto aproximado de 17 mil 100 pesos, equivalente a cerca de mil 140 pesos por persona según los datos de Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).
El aumento se reflejó en prácticamente todos los componentes de las cenas decembrinas. Las entradas y botanas, que incluyeron frituras, quesos, patés y aceitunas, generaron un desembolso cercano a mil 750 pesos, mientras que el plato fuerte, conformado por pavo, pierna, bacalao, romeritos y diversas guarniciones, concentró el mayor gasto con alrededor de 7 mil 150 pesos.
Las bebidas también presionaron el presupuesto familiar, al sumar aproximadamente 4 mil 550 pesos por concepto de cerveza, sidra, tequila, refrescos, ponche y hielo. A ello se añadieron los postres tradicionales, como pastel y ensalada de manzana, con un costo estimado de mil 450 pesos, así como la decoración básica del hogar, que implicó un gasto adicional de cerca de mil 200 pesos. En muchos casos, las familias destinaron recursos extra al intercambio de regalos, con obsequios cuyo valor osciló entre 500 y mil pesos.
Celebrar fuera de casa resultó considerablemente más oneroso. En hoteles de alta gama, las cenas de gala alcanzaron precios de entre 5 mil y hasta 10 mil pesos por persona, mientras que en hoteles de categoría media y restaurantes de corte elegante los paquetes se ubicaron en rangos de 2 mil 500 a 5 mil pesos. Incluso las opciones más accesibles fuera del hogar implicaron costos de entre mil 200 y mil 800 pesos por asistente.
Las cifras mostraron que los festejos fuera de casa llegaron a ser entre dos y cinco veces más caros por persona que organizar una cena casera, donde el gasto pudo compartirse y ajustarse al presupuesto familiar. Ante este escenario, la mayoría de los hogares optó por celebrar en casa como una forma de contener el impacto económico, mantener la convivencia y preservar las tradiciones de fin de año.
Al cierre de la temporada decembrina, los festejos de Navidad y Año Nuevo estuvieron marcados por la necesidad de equilibrar el deseo de celebración con la presión del aumento de precios, en un contexto en el que la planeación y el consumo responsable se volvieron clave para enfrentar un cierre de año más costoso que el anterior.