Perseidas, eclipses y mitos: la ciencia invita a mirar el cielo sin miedo

SLP sigue siendo uno de los mejores lugares para ver el cielo en el país: Roberto Bartali Marchetti.

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Orlando Tristán

- jueves, agosto 13 de 2026

San Luis Potosí, S.L.P., jueves 13 de agosto de 2026.- Observar el cielo nocturno puede convertirse en una oportunidad para aprender sobre el universo y, al mismo tiempo, dejar atrás mitos y creencias que suelen rodear a fenómenos como los eclipses y las lluvias de meteoros.

Así lo explicó Roberto Bartali Marchetti, profesor de Astrofísica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), quien destacó que las condiciones de oscuridad son fundamentales para disfrutar de fenómenos astronómicos como las Perseidas.

El especialista señaló que, aunque cada año ocurren varios eclipses solares y lunares, no todos pueden observarse desde los mismos lugares. En el caso de los eclipses solares, explicó, la sombra de la Luna alcanza una superficie relativamente pequeña de la Tierra, por lo que pueden pasar alrededor de dos décadas antes de que un fenómeno de este tipo vuelva a ser visible en una misma región.

En contraste, los eclipses lunares pueden observarse desde prácticamente todo el planeta durante la noche en la zona donde ocurren.

Oscuridad, clave para observar las Perseidas

Respecto a las lluvias de meteoros, Bartali Marchetti explicó que una de las principales condiciones para observarlas es contar con un cielo lo más oscuro posible. Mientras menor sea la contaminación lumínica, mayor será la posibilidad de detectar objetos débiles.

En el caso de las Perseidas, una de las lluvias de meteoros más conocidas, las condiciones pueden permitir observar alrededor de 30 meteoros por hora, aunque una cámara con exposición prolongada puede registrar una cantidad considerablemente mayor.

El investigador indicó que la visibilidad también depende de la posición del llamado radiante, es decir, el punto del cielo del que aparentemente parecen surgir los meteoros. Conforme este punto asciende durante la noche, aumentan las probabilidades de observarlos.

Además, la cantidad de meteoros puede variar dependiendo de la región de partículas que atraviese la Tierra. Estas partículas, muchas de ellas diminutas, ingresan a la atmósfera a velocidades muy elevadas, se calientan y producen los destellos luminosos conocidos popularmente como estrellas fugaces.

¿Dónde observar el cielo en San Luis Potosí?

El especialista destacó que San Luis Potosí todavía conserva condiciones favorables para la observación astronómica, pese al crecimiento de la contaminación lumínica.

De acuerdo con mediciones realizadas en años anteriores, el Parque Tangamanga I presenta condiciones relativamente buenas, mientras que el Parque Tangamanga II ofrece un cielo todavía más favorable. Sin embargo, para disfrutar de un cielo considerablemente más oscuro recomendó alejarse entre 40 y 50 kilómetros de la capital.

Entre los sitios que pueden ofrecer mejores condiciones mencionó zonas cercanas a Santa María del Río, Armadillo, Real de Catorce y Charcas, siempre fuera de las áreas urbanizadas.

San Luis Potosí, agregó, mantiene una calidad del cielo favorable en comparación con entidades vecinas, aunque advirtió que la contaminación lumínica continúa aumentando.

Eclipses: fenómenos naturales, no motivo de temor

El astrofísico también llamó a combatir los mitos relacionados con los eclipses. Explicó que un eclipse solar ocurre simplemente cuando la Luna pasa frente al Sol desde la perspectiva de la Tierra.

La posibilidad de que la Luna pueda cubrir completamente al Sol se debe a una coincidencia astronómica: aunque el Sol es aproximadamente 400 veces más grande que la Luna, también se encuentra cerca de 400 veces más lejos de la Tierra, por lo que ambos cuerpos aparentan tener un tamaño similar en el cielo.

Sin embargo, advirtió que esto no significa que sea seguro observar directamente al Sol. La reducción de luminosidad durante un eclipse puede hacer que las personas mantengan los ojos abiertos durante más tiempo, aumentando el riesgo de daño ocular.

Por ello, subrayó que los eclipses deben observarse utilizando métodos y filtros adecuados, y nunca mirando directamente al Sol.

Una lluvia de meteoros provocada por un cometa

Bartali Marchetti explicó que las Perseidas se originan a partir de los restos que deja el cometa 109P/Swift-Tuttle a lo largo de su trayectoria.

Cuando la Tierra cruza la órbita de este cometa, atraviesa las partículas que quedaron dispersas en el espacio. Al ingresar a la atmósfera, estos pequeños fragmentos se calientan y generan los destellos que observamos como meteoros.

El cometa Swift-Tuttle tiene un periodo orbital de aproximadamente 133 años y su próximo acercamiento a la Tierra ocurrirá en 2126. Aunque su órbita cruza la de nuestro planeta, actualmente la posibilidad de una colisión es extremadamente baja.

El Triángulo de Verano

Otro de los espectáculos que puede identificarse a simple vista durante estas noches es el Triángulo de Verano, formado por tres estrellas brillantes: Vega, de la constelación de Lyra; Deneb, del Cisne; y Altair, del Águila.

Durante los meses de junio a septiembre, aproximadamente entre las 22:00 y las 24:00 horas, este triángulo puede localizarse cerca del cenit y constituye una de las figuras más sencillas para comenzar a reconocer el cielo nocturno.

Información científica contra los mitos

Finalmente, el investigador hizo un llamado a consultar fuentes confiables antes de compartir información sobre fenómenos astronómicos, especialmente ante la proliferación de contenidos engañosos en redes sociales.

Recomendó acudir a astrónomos, centros de investigación, observatorios y sitios oficiales de instituciones científicas, además de contrastar la información en diferentes fuentes.

“Siempre hay que dudar” ante información extraordinaria o demasiado alarmista, sostuvo, al señalar que una noticia llamativa no necesariamente significa que sea verdadera.

Roberto Bartali Marchetti es profesor de Astrofísica de la Facultad de Ciencias de la UASLP. Es ingeniero en Sistemas Electrónicos, cuenta con una maestría en Astrofísica y un doctorado en Ciencias de Materiales. Sus áreas de especialización incluyen asteroides, impactos, cometas y estrellas cataclísmicas, además de dedicar parte importante de su trabajo a la divulgación científica para acercar la astronomía al público.