Texas, E.U.A., jueves 5 de febrero de 2026.- Luego de la visita de la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, a Eagle Pass, Texas, autoridades estadounidenses revisaron y reforzaron una serie de operativos para contener la migración irregular en este tramo de la frontera con Piedras Negras, Coahuila.
Durante el recorrido se confirmó la ampliación del sistema de boyas instaladas en el Río Bravo, una infraestructura que busca dificultar el cruce de personas y aumentar la vigilancia en una de las zonas con mayor flujo migratorio. Además, se anunció el inicio de la colocación de grandes cilindros flotantes de color naranja, equipados con alambre de púas y sensores capaces de detectar movimiento en el río. De acuerdo con la información difundida, este nuevo sistema tendría una extensión de hasta 500 millas.
Las nuevas barreras no han pasado desapercibidas. Organismos defensores de derechos humanos y autoridades mexicanas han expresado su preocupación por el impacto de estas medidas, mientras continúan los debates legales sobre su aplicación. La activista América García señaló que estas acciones han generado fuertes cuestionamientos por el riesgo que representan para las personas migrantes.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos sostiene que el objetivo de estas estructuras es frenar el tráfico de personas y reducir las muertes en el Río Bravo, una zona que consideran especialmente peligrosa para quienes intentan cruzar de manera irregular.