Washington, DC., martes 06 de enero de 2026.- La Casa Blanca reiteró su postura de que Groenlandia debería integrarse a Estados Unidos, pese al rechazo de Dinamarca y de líderes europeos, así como a las advertencias de que una eventual toma de control estadounidense podría significar el fin de la OTAN. Así lo afirmó Stephen Miller, subdirector de despacho de la Casa Blanca, durante una entrevista con la cadena CNN.
Miller aseguró que el presidente Donald Trump ha sido claro desde hace meses en su intención de que Groenlandia forme parte del aparato de seguridad de Estados Unidos. “Estados Unidos utiliza su fuerza armada para garantizar la seguridad en el hemisferio. Somos una superpotencia, y bajo el mandato de Donald Trump nos conduciremos como superpotencia”, declaró, al tiempo que calificó de “absurdo” permitir que un territorio estratégico en la región suministre recursos a adversarios de Washington.
Las declaraciones se dieron luego de que la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, el primer ministro de Groenlandia y otros líderes europeos rechazaron de manera contundente el renovado llamado de Trump para que la isla ártica, rica en minerales y de gran valor estratégico, pase a manos estadounidenses, especialmente tras la reciente operación militar de Washington en Venezuela.
El propio Trump defendió el interés de su gobierno al señalar que Estados Unidos necesita controlar Groenlandia para garantizar la seguridad del territorio de la OTAN frente a las crecientes amenazas de China y Rusia en el Ártico. “Es muy estratégico en este momento. Groenlandia está cubierta de barcos rusos y chinos por todas partes. Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional, y Dinamarca no va a poder hacerlo”, afirmó el domingo.
Durante la entrevista, Miller también cuestionó el control danés sobre la isla. “¿Cuál es la base de su reclamo territorial? ¿Cuál es su base para tener a Groenlandia como una colonia de Dinamarca?”, planteó. No obstante, descartó que la administración estadounidense esté considerando una intervención armada. “No hay necesidad de siquiera pensar o hablar de una operación militar. Nadie va a luchar militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia”, aseguró.
Groenlandia fue colonia del reino de Dinamarca durante siglos y se integró formalmente en 1953. A principios del siglo XX, Estados Unidos reconoció la soberanía danesa sobre la isla. Sin embargo, la legislación de 2009 amplió el autogobierno de Groenlandia y reconoció su derecho a la independencia conforme al derecho internacional, una opción respaldada por la mayoría de sus habitantes.
Ubicada frente a la costa noreste de Canadá, con más de dos tercios de su territorio dentro del Círculo Polar Ártico, Groenlandia ha sido clave para la defensa de América del Norte desde la Segunda Guerra Mundial. En su territorio se encuentra la Base Espacial Pituffik, operada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos bajo un acuerdo de 1951 con Dinamarca, desde donde se realizan tareas de alerta y defensa de misiles, así como vigilancia espacial para Estados Unidos y la OTAN.
Además, Groenlandia es estratégica por su cercanía al llamado Gap GIUK —Groenlandia, Islandia y Reino Unido— una zona clave donde la OTAN monitorea los movimientos navales rusos en el Atlántico Norte. A ello se suma su riqueza en minerales de tierras raras, fundamentales para la fabricación de tecnologías electrónicas, energías limpias y baterías, así como la posible existencia de yacimientos de petróleo y gas natural en alta mar, lo que refuerza el interés geopolítico y económico de Washington en la isla.