San Luis Potosí, S.L.P., sábado 17 de enero de 2026.- La duda sobre cuál es el momento adecuado para abandonar definitivamente el consumo de alcohol es cada vez más frecuente, tanto en consultas médicas como en conversaciones cotidianas. De acuerdo con especialistas en salud y diversas investigaciones científicas, dejar de beber en determinadas etapas de la vida puede tener un impacto significativo en la salud física, mental e incluso en la esperanza de vida.
El efecto del alcohol en el organismo no es el mismo a cualquier edad. Factores como el sexo, el estado de salud y el momento de la vida influyen directamente en la forma en que el cuerpo procesa el etanol. Durante la adolescencia y la etapa de los veinte años, el organismo muestra una mayor capacidad de recuperación; sin embargo, es también un periodo crítico, ya que el consumo temprano puede sentar las bases de una futura dependencia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que beber alcohol a edades tempranas puede alterar el desarrollo cerebral, afectar la toma de decisiones y aumentar la vulnerabilidad a trastornos emocionales en la vida adulta.
A partir de los 30 años, los especialistas señalan que el metabolismo comienza a cambiar. El hígado reduce su capacidad para procesar el alcohol y los procesos de regeneración celular se vuelven más lentos, lo que provoca que órganos como el corazón, el hígado y el sistema nervioso resientan con mayor rapidez los efectos del consumo.
Diversos estudios coinciden en que abandonar el alcohol entre los 30 y 39 años representa una de las etapas más beneficiosas para hacerlo. En este rango de edad se han observado mejoras sustanciales en la salud cardiovascular, la función hepática y neurológica, así como una reducción en el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Los expertos destacan que el organismo aún conserva una notable capacidad para revertir daños acumulados y adaptarse a hábitos más saludables.
En la mediana edad, alrededor de los 45 años, la tolerancia al alcohol disminuye de forma más pronunciada. El cuerpo procesa el etanol con menor eficiencia y los daños orgánicos suelen hacerse más evidentes. No obstante, dejar de beber en esta etapa también genera beneficios casi inmediatos, como la reducción de la presión arterial, un mejor control de la glucosa, menor inflamación sistémica y una mejora en la calidad del sueño. Para personas con antecedentes familiares de enfermedades crónicas, este cambio puede marcar un punto de inflexión en su salud.
Aunque la ciencia no establece una edad universal para dejar el alcohol, las investigaciones son claras en una conclusión: cuanto antes se abandone el consumo, mayores serán los beneficios y menores los daños acumulados. Incluso se ha documentado que dejar de beber antes de los 30 años reduce la probabilidad de recaídas y mejora aspectos como la satisfacción personal, las relaciones familiares y el desempeño laboral.
En edades avanzadas, abandonar el alcohol sigue siendo una decisión positiva, aunque algunos daños, especialmente los hepáticos o neurológicos, pueden ser irreversibles. Por ello, los profesionales de la salud insisten en la importancia de tomar decisiones informadas y de promover campañas de prevención que expliquen cómo afecta el alcohol en cada etapa de la vida y cuáles son sus consecuencias a largo plazo.