Ciudad de México, jueves 12 de febrero de 2026.- El Estadio Azteca atraviesa un momento crítico a poco más de un año de la Copa del Mundo 2026. Lo que fue presentado como un ambicioso proceso de modernización hoy enfrenta retrasos que han encendido alertas en torno a la organización del torneo.
Las exigencias de la FIFA son claras: el inmueble debe estar listo con varias semanas de anticipación para cumplir con estándares de seguridad, logística y tecnología. Sin embargo, los trabajos de reconstrucción y adecuación no avanzan al ritmo esperado, lo que pone en entredicho la posibilidad de que la Ciudad de México mantenga los partidos originalmente contemplados.
Entre los pendientes más delicados figuran la instalación de sistemas operativos esenciales, ajustes en accesos y áreas clave, así como la conclusión de zonas complementarias cuya entrega está prevista incluso después del Mundial. En el sector empresarial ya se advierte que el compromiso de albergar cinco encuentros, incluido el partido inaugural, podría estar en riesgo.
Aunque la FIFA no ha fijado una postura oficial, ya se menciona la posibilidad de reubicar encuentros en otros estadios, dentro o fuera de México, si no se cumplen los plazos establecidos. La preocupación creció luego de que el propietario del estadio, Emilio Azcárraga, reconociera que las obras no estarán concluidas a tiempo.
A esto se suma que Grupo Ollamani, en su más reciente reporte trimestral ante la Bolsa Mexicana de Valores, advirtió sobre una posible descalificación o reubicación de partidos clave por parte de la FIFA debido al retraso en los trabajos.
De acuerdo con información difundida en Fox Deportes por el periodista Rubén Rodríguez, el organismo rector del futbol mundial tomaría una decisión en mayo, cuando asuma el control del estadio. Se señaló que en marzo el recinto no estará terminado al cien por ciento y que, si en mayo la FIFA determina que no está listo, podría retirar tanto el partido inaugural como la sede.
Para algunos analistas, perder la inauguración no sería solo un ajuste logístico, sino un golpe simbólico para la capital del país en un evento de alcance global.
Pese al escenario de presión, las autoridades responsables de la obra sostienen que trabajarán para concluir lo indispensable antes de junio, con la intención de que el Azteca mantenga su lugar como uno de los escenarios centrales del Mundial 2026.