En alerta ganaderos de la Huasteca por murciélagos hematófagos

Autoridades sanitarias piden reportar la presencia de estos animales.

Por

Ernesto García

- lunes, marzo 2 de 2026

San Luis Potosí, S.L.P., lunes 02 de marzo de 2026. – Productores pecuarios de la región Huasteca fueron llamados a reforzar las medidas de prevención ante la llegada de la temporada de calor, periodo en el que se incrementan los ataques del murciélago hematófago al ganado y, con ello, el riesgo de contagios de rabia bovina paralítica, una enfermedad considerada altamente peligrosa y mortal para los animales.

Autoridades sanitarias señalaron que es fundamental que los ganaderos reporten la presencia de estos animales, especialmente en zonas donde existen cuevas o espacios naturales donde suelen habitar.

Actualmente también existe alerta por la presencia del Cochliomyia hominivorax, ya que las mordeduras provocadas por los murciélagos generan heridas abiertas en el ganado, las cuales pueden convertirse en una vía de infección para esta plaga.

Ante esta situación, se informó que se han instalado trampas para capturar y eliminar murciélagos hematófagos; sin embargo, se exhortó a los productores a solicitar formalmente el trampeo ante las autoridades de Desarrollo Rural. Para ello, pueden organizarse varios ganaderos de una misma zona y realizar la petición conjunta.

Asimismo, recomendaron mantener al día la aplicación de la vacuna antirrábica en los hatos ganaderos, ya que el murciélago transmite el virus de la rabia a través de la saliva al momento de morder al animal.

Especialistas detallaron que el murciélago hematófago se alimenta de sangre de animales domésticos y suele elegir zonas del cuerpo con piel delgada y alta irrigación sanguínea, lo que facilita el ataque sin ser detectado.

Generalmente las mordeduras se presentan en el cuello, garganta, orejas o en la base de la cola. Estas heridas permanecen abiertas durante el tiempo suficiente para atraer a la mosca Cochliomyia hominivorax, responsable de depositar huevecillos que originan la infestación.

Una vez que los huevos eclosionan, las larvas comienzan a alimentarse del tejido vivo del animal, provocando lesiones severas, heridas profundas y un rápido deterioro de la salud del ganado si no se atiende oportunamente.