San Luis Potosí, S.L.P., sábado 21 de marzo de 2026.– El mercado laboral en San Luis Potosí tuvo un cambio estructural marcado por el crecimiento del autoempleo y la persistencia de la informalidad, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que muestran una realidad más compleja que la simple generación de empleo.
Al cierre de 2025, la entidad registró una población económicamente activa de alrededor de 1.3 millones de personas, de las cuales más del 97 por ciento se encontraba ocupada, lo que en apariencia sugiere estabilidad laboral. Sin embargo, este dato contrasta con la calidad del empleo disponible en el estado.
La ENOE revela que el principal problema no es la falta de trabajo, sino las condiciones en las que este se desarrolla. En San Luis Potosí, el 56.4 por ciento de la población ocupada, más de 713 mil personas, se encuentra en la informalidad, es decir, sin acceso a seguridad social ni prestaciones laborales.
Este escenario coincide con una tendencia nacional en la que aumenta el número de personas que se identifican como empleadores, pero no necesariamente dentro de esquemas formales. En el contexto local, esto se traduce en un crecimiento de micronegocios y actividades de autoempleo que, si bien generan ingresos, operan bajo condiciones precarias.
Especialistas advierten que una parte importante de estos “empleadores” en realidad corresponde a unidades económicas de subsistencia, donde una persona o una familia emprende sin estructura empresarial ni registro formal.
Este fenómeno explica por qué, a pesar de que hay más personas ocupadas, no se fortalece el tejido empresarial formal. Asimismo, en paralelo, la informalidad en San Luis Potosí no solo es alta, sino persistente.
Datos de la ENOE muestran que más de la mitad de los trabajadores en la entidad carecen de derechos laborales básicos, lo que limita su acceso a servicios de salud, seguridad social y estabilidad económica.
Además, este comportamiento se acompaña de otros indicadores que reflejan vulnerabilidad laboral. Por ejemplo, más de 166 mil personas se encuentran en condición de subocupación, es decir, tienen empleo, pero necesitan trabajar más horas para alcanzar ingresos suficientes.
El crecimiento del autoempleo y de actividades informales está ligado, en gran medida, a la dificultad de sostener negocios dentro de la formalidad. Los costos fiscales, laborales y administrativos continúan siendo una barrera para las micro y pequeñas empresas, lo que empuja a muchos emprendedores a operar fuera del sistema.
En este contexto, la lectura de los datos de la ENOE apunta a un fenómeno de fondo: el mercado laboral potosino no está generando suficientes condiciones para el desarrollo de empresas formales, sino que está absorbiendo a la población en esquemas más flexibles, pero también más inestables.