Cdmx., sábado 29 de noviembre de 2025.- Diversas investigaciones médicas han revelado que el consumo habitual de refrescos azucarados podría aumentar de manera significativa el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, una advertencia que especialistas en oncología y salud hepática consideran de alta relevancia para la salud pública.
De acuerdo con estudios recientes del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Estados Unidos y la Escuela de Salud Pública de Harvard, beber una o más sodas al día se asocia con un incremento de hasta 85% en la probabilidad de padecer cáncer hepático en comparación con quienes no consumen estas bebidas.
Los refrescos representan una de las principales fuentes de azúcar añadida en la dieta contemporánea. Ante ello, expertos recomiendan disminuir su consumo y optar por alternativas más saludables como agua natural, infusiones sin azúcar o jugos sin endulzantes añadidos.
El mecanismo detrás del riesgo
La doctora Linda Hyde, oncóloga del Hospital General de Massachusetts, explicó que muchas sodas contienen jarabe de maíz alto en fructosa, un ingrediente que se metaboliza directamente en el hígado y provoca inflamación sostenida. Este proceso puede evolucionar hacia afecciones como hígado graso, fibrosis, cirrosis y, eventualmente, cáncer.
Además, el consumo excesivo de estas bebidas se vincula con resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, obesidad abdominal y síndrome metabólico, factores que incrementan de manera directa el riesgo de cáncer de hígado.
Alimentación preventiva
Si bien no es posible eliminar por completo el riesgo de cáncer, los especialistas coinciden en que una dieta saludable puede reducir considerablemente la probabilidad de desarrollar enfermedades hepáticas. El tipo de alimentación ideal puede variar según el estado de salud del hígado, pero en general se recomienda priorizar productos naturales y evitar los procesados.
Alimentos recomendados:
- Frutas
- Verduras
- Vegetales
- Proteínas magras: leguminosas, pollo, pescado
Alimentos que se deben evitar o limitar:
- Mariscos crudos
- Exceso de sal
- Aceites vegetales en grandes cantidades
- Refrescos azucarados
Los especialistas subrayan que reducir el consumo de bebidas endulzadas es un paso clave para proteger la salud hepática y disminuir el riesgo de enfermedades graves.