Región huasteca, S.L.P., viernes 20 de febrero de 2026.– Un operativo de la Fiscalía General de la República arrojó la detención de seis hombres en Tanquián de Escobedo; entre ellos, tres eran elementos en activo de la Guardia Civil Estatal de San Luis Potosí, lo que coloca el caso bajo una dimensión distinta y abre cuestionamientos sobre los controles internos en la corporación.
De acuerdo con fuentes oficiales, los policías asegurados fueron identificados como Carlos Alberto F., asignado a Ciudad Satélite; Marco Antonio P., integrante del cuerpo de escoltas de altos mandos; y Jesús Emanuel M., comisionado a la Base Operativa de Ébano. Junto a ellos fueron detenidos tres civiles: Carlos Alberto L., de 39 años, con domicilio en la capital potosina; Carlos Ernesto R., de 35 años, quien refirió ser ganadero en Tanquián; y Gerónimo R., de 29 años, originario de Reynosa, Tamaulipas.
La detención ocurrió sobre la calle 5 de Mayo, en el barrio Terraplén, durante un despliegue encabezado por elementos estatales provenientes de la capital. Según la información disponible, los seis portaban un arsenal compuesto por cuatro fusiles de asalto, granadas de fragmentación, 12 cargadores para armas largas y dos chalecos antibalas.
El aseguramiento de armamento de uso exclusivo del Ejército en posesión de policías activos plantea interrogantes sobre la supervisión, la cadena de mando y la posible infiltración de estructuras delictivas en cuerpos de seguridad. Hasta el momento no se ha detallado si el armamento pertenece a inventarios oficiales o si tendría origen ilícito externo.
Los detenidos fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la República, instancia que determinará su situación jurídica y las posibles imputaciones federales.
El caso no solo representa un operativo relevante por el arsenal incautado, sino también un desafío institucional para la Guardia Civil Estatal, que ahora enfrenta la necesidad de esclarecer cómo tres de sus propios elementos terminaron involucrados en un hecho de esta naturaleza.
De acuerdo con la versión difundida por la corporación, los agentes detectaron a varios sujetos en actitud sospechosa en el tramo de la calle 5 de Mayo, entre Galana y Matamoros. Al percatarse de la presencia policial, los individuos intentaron ingresar a un domicilio, lo que originó una persecución que concluyó con su captura.
En el lugar fue asegurado un vehículo Mazda 6 blanco, así como cuatro armas largas, cuatro granadas de fragmentación, 12 cargadores (cinco para AR-15, cinco para AK-47 y dos para fusil FAL), además de dos chalecos antibalas con placas balísticas. Se trata de equipo de alto poder cuyo acceso está restringido a fuerzas armadas, lo que abre cuestionamientos sobre su procedencia y las rutas de tráfico que permiten su llegada a municipios rurales.