Pekín, CN., viernes 16 de enero de 2026.- China empezó a mover sus fichas tras el sacudón político en Venezuela. De acuerdo con información de Bloomberg, el gobierno chino y sus bancos estatales ya entablaron contactos tanto con funcionarios venezolanos como con autoridades de Estados Unidos para blindar la devolución de los millonarios préstamos que le otorgaron a Caracas, ahora que el panorama es incierto tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por autoridades estadounidenses.
Según el reporte, Pekín busca amarrar garantías claras para no quedarse colgado en caso de que cambien las reglas del juego. La preocupación no es menor: China es uno de los principales acreedores de Venezuela y teme que sus créditos queden en el limbo si se abre una renegociación de la deuda.
El nerviosismo llegó a tal punto que reguladores financieros chinos pidieron a los grandes bancos del país detallar qué tanto están expuestos a Venezuela y reforzar la vigilancia de riesgos, justo después de la detención de Maduro. El mensaje es directo: nadie quiere sorpresas.
Desde 2017, cuando Venezuela cayó en impago, el país dejó de publicar cifras oficiales sobre su deuda, lo que complica todavía más el escenario. Aun así, estimaciones citadas por Bloomberg calculan que los préstamos pendientes con China rondan entre los 10 mil y 20 mil millones de dólares.
Con este movimiento anticipado, China busca asegurar un asiento en primera fila si se abre una mesa formal para reordenar las finanzas venezolanas y, sobre todo, evitar que su dinero quede atrapado en medio del caos político.