San Luis Potosí, S.L.P., miércoles 6 de mayo de 2026.– El robo de carga en México ha dejado de ser un delito improvisado para convertirse en una operación estratégica que impacta directamente a estados clave como San Luis Potosí, donde las principales rutas carreteras del país se han convertido en puntos críticos para la delincuencia organizada.
De acuerdo con reportes especializados de la firma logística Overhaul, el inicio de 2026 confirma que este delito no solo persiste, sino que evoluciona hacia esquemas más sofisticados, con inteligencia previa y objetivos definidos. En el caso del Bajío, región a la que pertenece San Luis Potosí, se concentra cerca del 31 por ciento del robo de carga a nivel nacional.
Las carreteras que cruzan la entidad figuran entre las más vulnerables. La Carretera Federal 57D concentra alrededor del 15 por ciento de los casos, mientras que la Carretera Federal 80D también registra una alta incidencia, lo que coloca al estado en una posición estratégica tanto para el comercio como para la operación delictiva.
El fenómeno ha cambiado de lógica: ya no se trata de robar lo más fácil de transportar, sino lo más rentable. Si bien en 2025 los productos más sustraídos fueron alimentos y bebidas (31 por ciento), seguidos de materiales industriales, autopartes y combustibles, el comportamiento para 2026 apunta a un giro hacia mercancías de alto valor, como electrónicos y ropa deportiva.
Este cambio está ligado al contexto global, particularmente a eventos de alto consumo como la 2026 FIFA World Cup, que incrementan la demanda de pantallas, consolas y artículos deportivos. En consecuencia, los grupos delictivos ajustan sus objetivos para aprovechar la alta liquidez de estos productos en mercados ilegales.
Otro elemento que preocupa es la forma en que se cometen los robos. Lejos de concentrarse en bodegas o puntos fijos, el delito ocurre principalmente durante el tránsito. Las carreteras se han convertido en el principal escenario, con operaciones que evidencian una planeación logística similar a la de las empresas de transporte.
Los patrones también son claros: la mayoría de los robos ocurre entre martes y viernes, en horarios específicos que van de las 05:00 a las 10:00 horas y de las 18:00 a las 23:00 horas, lo que revela un conocimiento detallado de las rutas, tiempos de traslado y vulnerabilidades.