San Luis Potosí, S.L.P., jueves 28 de agosto de 2025.– El académico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y activista por los derechos laborales, Guillermo Luévano Bustamante, cuestionó la falta de avances en la iniciativa para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales, al señalar que el debate ha estado marcado por una perspectiva empresarial y con poca participación ciudadana, académica y sindical.
“Los foros que se realizaron concluyeron hace unos días y no hubo tanta participación ciudadana. Se privilegió de nuevo una perspectiva más empresarial. Desde esa óptica, si se cuantifica en términos monetarios, pues no prospera, porque implica una disminución de utilidades para los empresarios. Pero nosotros decimos que los temas de derechos humanos no pueden tasarse así”, afirmó.
Luévano recordó que la jornada laboral en México no ha sido modificada desde hace más de un siglo, cuando se estableció en la Constitución de 1917, a pesar de que en países con economías desarrolladas se ha avanzado incluso hacia las 35 horas semanales sin registrar recesiones ni impactos negativos severos. “En México seguimos trabajando jornadas largas, con traslados cada vez más complicados, lo que genera estrés, ansiedad y afectaciones a la salud mental, que ya han sido reconocidas en la Ley Federal del Trabajo”, señaló.
El especialista subrayó que la reducción de la jornada laboral no debe significar una disminución salarial. Por el contrario, propuso esquemas de compensación como la prima sabatina, de manera similar a la dominical, así como el reconocimiento de todas las horas adicionales como tiempo extra.
Asimismo, consideró que la llamada “Ley Silla”, recientemente aprobada, es una muestra de la precariedad que todavía persiste en el entorno laboral mexicano. “Uno pensaría que es de sentido común que los trabajadores puedan sentarse o tener acceso a un vaso de agua, pero no sucede así. La reforma es pertinente, pero evidencia lo mucho que falta por avanzar”, comentó.
En contraste con las posturas empresariales, que advierten riesgos económicos de la reducción de jornada, Luévano recordó que algo similar se argumentó cuando se duplicaron las vacaciones mínimas de seis a doce días, y que el impacto fue absorbido con ajustes. “Siempre habrá circunstancias externas que alerten sobre crisis, pero el momento es ahora, porque lo que está en juego es la salud mental y física de la clase trabajadora, que somos la mayoría en este país”, puntualizó.
Finalmente, criticó que el gobierno federal y los legisladores hayan optado por una estrategia de “gradualidad” que en la práctica no ha tenido resultados concretos. “Hoy no hay nada plasmado en la ley, no hay transitorios ni un calendario claro. Por eso el reclamo del Frente Nacional por las 40 horas es la reducción ya”, concluyó.