San Luis Potosí, S.L.P., martes 23 de junio de 2026. – Tener un empleo ya no garantiza poder acceder a una vivienda en renta en San Luis Potosí. Mientras el mercado inmobiliario mantiene una oferta con rentas que superan los 13 mil pesos mensuales en promedio, una gran parte de los trabajadores percibe ingresos insuficientes para cubrir ese gasto sin comprometer prácticamente todo su salario.
Los datos muestran una realidad cada vez más evidente: el costo de la vivienda avanza a un ritmo muy superior al de los ingresos laborales, generando una brecha que obliga a miles de familias a compartir gastos, permanecer en el hogar familiar o buscar opciones en zonas alejadas de los principales centros urbanos.
De acuerdo con cifras de Data México, el salario promedio formal en la entidad ronda los 6 mil 350 pesos mensuales, mientras que quienes laboran en la informalidad perciben alrededor de 3 mil 580 pesos al mes. Incluso considerando una remuneración promedio censada de 14 mil 469 pesos mensuales, el acceso a una vivienda en renta continúa representando una carga económica considerable.
La presión se vuelve más evidente al comparar estos ingresos con el costo de la vivienda. Referencias del mercado inmobiliario ubican la renta promedio de una casa en San Luis Potosí en alrededor de 13 mil 772 pesos mensuales. En la capital potosina, las habitaciones amuebladas pueden encontrarse desde 4 mil o 5 mil pesos al mes, mientras que los departamentos en zonas céntricas o de nivel medio oscilan entre 8 mil y 12 mil 500 pesos. En fraccionamientos residenciales como Tangamanga, Pedregal o La Loma, las rentas superan con facilidad los 15 mil pesos y pueden rebasar los 25 mil pesos mensuales.
La comparación deja ver la dimensión del problema. Una renta promedio de 13 mil 772 pesos representa el 95 por ciento de una remuneración mensual promedio de 14 mil 469 pesos.
Es decir, prácticamente todo el ingreso se destinaría únicamente al pago de vivienda, sin considerar alimentación, transporte, servicios, educación o salud.
La situación es aún más complicada para quienes perciben ingresos menores. Frente a un salario promedio de la población ocupada de 4 mil 820 pesos mensuales, la renta media equivale al 286 por ciento del ingreso. Para un trabajador formal con ingresos de 6 mil 350 pesos, representa el 217 por ciento de su salario.
Incluso tomando como referencia el salario base de cotización promedio de los trabajadores afiliados al IMSS a nivel nacional, que alcanzó los 671.3 pesos diarios al cierre de mayo de 2026, equivalente a cerca de 20 mil 419 pesos mensuales, la renta promedio absorbería alrededor del 67 por ciento del ingreso. Esta proporción sigue siendo muy superior a los estándares internacionales que recomiendan destinar no más del 30 por ciento del salario al pago de vivienda.
Las cifras reflejan un mercado laboral de dos velocidades. Por un lado, sectores como la manufactura, la industria automotriz y las actividades especializadas ofrecen mejores remuneraciones y permiten a ciertos segmentos acceder a opciones habitacionales más amplias.
Por otro, una parte importante de la población permanece en empleos de bajos ingresos o en la informalidad, donde la posibilidad de rentar una vivienda de manera independiente se vuelve prácticamente imposible.
El resultado es una creciente dependencia de esquemas compartidos de vivienda, hogares con múltiples perceptores de ingreso y una expansión de la demanda hacia zonas periféricas con costos más accesibles. Para miles de trabajadores potosinos, el desafío ya no es adquirir una vivienda propia, sino encontrar una renta que no consuma la mayor parte de sus ingresos.
Si bien las cifras de renta obtenidas de portales inmobiliarios no necesariamente reflejan la totalidad de los contratos vigentes en la ciudad, sí permiten identificar una tendencia clara: el costo de la vivienda ha dejado de guardar proporción con los ingresos de una parte importante de la población trabajadora. En San Luis Potosí, el acceso a una vivienda en renta se ha convertido en uno de los principales retos económicos para quienes dependen de un salario.