Día de la Santa Cruz, tradición viva entre varillas y concreto

Trabajadores de la construcción detienen labores para celebrar con fe.

Por

Ernesto García

- domingo, mayo 3 de 2026

San Luis Potosí, S.L.P., domingo 03 de mayo de 2026. – Cada 3 de mayo, los trabajadores de la construcción se detienen, aunque sea por unas horas, para recordar y dignificar su labor: un trabajo pesado, pero fundamental, dentro de una de las actividades más complejas y disciplinadas en México.

Ahí, entre varillas y andamios, sobresale una cruz adornada con flores, listones de colores y, en ocasiones, papel picado. No es un simple adorno: es el símbolo de una de las tradiciones más arraigadas entre los trabajadores de la construcción.

Enclavada en la colonia Industrial Aviación, la parroquia de la Santa Cruz se convierte en punto de referencia para esta celebración. Juegos mecánicos, antojitos y pirotecnia engalanan el templo, que este domingo prevé concluir los festejos en honor a su patrona.


El recinto está dedicado a Santa Elena, figura clave en la tradición cristiana. Según la historia, fue ella quien, tras una visión divina, emprendió un viaje a Jerusalén, donde encontró la cruz en la que fue crucificado Jesucristo, conocida desde entonces como la Vera Cruz.

Por otro lado, el festejo de los trabajadores se desarrolla en una concurrida avenida de la ciudad. Bajo un sol intenso, la rutina se interrumpe. Es sábado por la tarde y la jornada se detiene. Llega el ingeniero con “la raya”, el pago semanal, pero este día no es como cualquier otro. Sobre una mesa improvisada aparecen carnitas, refrescos y cervezas que acompañan la celebración.

Tras el rezo frente a la cruz colocada en lo más alto de la obra, comienza la convivencia. Risas, música y conversaciones se mezclan con el sonido lejano de la ciudad. Entre los trabajadores destacan voces en francés y creole: migrantes haitianos que, pala en mano, se han integrado a esta tradición mexicana.

Ellos cargan bultos, retiran losetas y preparan mezcla, mientras aprenden la jerga local: “chalanear”, “echar mezcla”, “subir la plomada”. Visten chalecos naranjas y cascos de protección, y participan en la construcción de unidades habitacionales de alto valor, contribuyendo a transformar el paisaje urbano.

La escena refleja una industria que, aunque se ha diversificado con la llegada de trabajadores de distintas nacionalidades, mantiene vivas sus costumbres. La cruz sigue colocándose, el rezo no se omite y la comida compartida continúa marcando un momento de comunidad.

Al final del día, la obra queda en silencio. La cruz permanece en lo alto, vigilante. Y abajo, entre restos de cemento y herramientas, queda también el eco de una celebración que mezcla fe, historia y trabajo.