Opera Universidad del Bienestar en SLP con más del 80% de espacios vacíos

Inversión pública rebasó los 72 millones de pesos.

Por

Ernesto García

- martes, abril 28 de 2026

San Luis Potosí, S.L.P., martes 28 de abril de 2026.– San Luis Potosí, tres sedes de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez García evidencian un desfase entre la inversión pública realizada y el número de estudiantes atendidos. 
De acuerdo con datos oficiales contenidos en la propia pagina web de la institución hasta 2025 fecha de corte de la matricula, los planteles ubicados en Aquismón, Mexquitic de Carmona (Corte Segundo) y Rayón operan con niveles de ocupación considerablemente bajos frente a su capacidad instalada.


En el caso de Aquismón, el plantel cuenta con una capacidad para 1,520 estudiantes; sin embargo, actualmente atiende a 363 alumnos, lo que representa una ocupación cercana al 24 por ciento. Para esta sede se reporta una inversión acumulada de 37 millones 807 mil pesos entre 2019 y 2025, siendo la más alta de las tres analizadas.


Por su parte, la sede de Mexquitic de Carmona presenta el nivel más bajo de aprovechamiento. Con espacio para 1,120 estudiantes, únicamente registra 107 alumnos inscritos, es decir, menos del 10 por ciento de su capacidad total. En este plantel, la inversión asciende a poco más de 11 millones 184 mil pesos en el mismo periodo.


En Rayón, la situación es similar. Aunque dispone de una capacidad para 1,840 estudiantes, actualmente alberga a 261, lo que equivale a una ocupación del 14 por ciento. La inversión destinada a esta sede supera los 23 millones 343 mil pesos.


El contraste entre la infraestructura disponible y la matrícula de alumnos refleja a una mala planeación de estas sedes educativas, particularmente en lo relacionado con la demanda real de estudiantes en las regiones donde fueron construidas, así como la pertinencia de la oferta académica disponible.


Aunque el objetivo de la Universidad para el Bienestar es ampliar el acceso a la educación superior en zonas marginadas, los datos muestran que el reto no solo radica en construir nuevos espacios, sino en garantizar su aprovechamiento. De lo contrario, la baja ocupación podría traducirse en un uso ineficiente de los recursos públicos destinados a este modelo educativo.