San Luis Potosí, S.L.P., miércoles 22 de abril de 2026.– El sector restaurantero en San Luis Potosí enfrenta uno de sus años más complejos debido al aumento sostenido en insumos básicos, reconoció Alejandro Espinosa Abaroa, quien advirtió que los negocios han tenido que absorber los incrementos para no afectar aún más la llegada de comensales.
El líder de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados en la entidad señaló que productos esenciales como el jitomate han registrado alzas de hasta 12 pesos por kilo, además de incrementos en tortilla, carne y pollo, con variaciones que van del 5 al 20 por ciento. A esto se suma el encarecimiento de combustibles como el diésel, lo que anticipa una presión adicional sobre los costos operativos.
Pese a este panorama, Espinosa Abaroa subrayó que muchos restaurantes han evitado trasladar estos aumentos al consumidor final, lo que ha reducido significativamente sus márgenes de ganancia. “Los hemos tenido que absorber nosotros”, afirmó, al tiempo que reconoció que un alza generalizada de precios podría ahuyentar aún más a los clientes.
La caída en la afluencia ya es evidente. De acuerdo con el dirigente empresarial, el número de comensales ha disminuido entre un 15 y 20 por ciento, una tendencia que también se replica a nivel nacional en cadenas de comida, donde las ventas han bajado entre un 10 y 15 por ciento. La causa principal, dijo, es la falta de circulante, lo que obliga a las familias a recortar gastos considerados no prioritarios, como comer fuera de casa.
Ante este escenario, el sector ha optado por reinventarse. Desde ajustes en menús para hacerlos más rentables hasta la incorporación de tecnología como robots meseros en algunos establecimientos, los restauranteros buscan mantenerse a flote sin sacrificar completamente la experiencia del cliente. No obstante, estas medidas también reflejan procesos de optimización que han impactado en las plantillas laborales.
El panorama, sin embargo, sigue siendo incierto. El presidente de Canirac advirtió que, en lo que va del año, al menos cinco restaurantes afiliados han cerrado en la capital potosina, mientras que la expectativa de recuperación luce limitada ante un contexto económico adverso tanto a nivel nacional como internacional. Incluso, alertó que la vida útil de los negocios se ha acortado, con cierres que ya ocurren desde el primer año de operación.
A ello se suma la competencia con la informalidad, que representa siete de cada diez establecimientos, así como la falta de incentivos fiscales. Espinosa Abaroa insistió en que medidas como la deducibilidad total del consumo en restaurantes podrían reactivar el sector, aunque hasta ahora dijo estas propuestas no han avanzado, dejando a la industria en una posición vulnerable frente a un entorno cada vez más restrictivo.