San Luis Potosí, S.L.P., martes 31 de marzo de 2026.– En medio de un conflicto agrario que se arrastra desde hace más de tres décadas, familias de la comunidad de La Peña, en su mayoría de origen tének, se han organizado para defender con picos, palas y machetes las más de 200 hectáreas que aseguran les pertenecen por derecho de posesión.
La tensión en la zona ha escalado en los últimos días ante el incremento de operativos policiales y la amenaza de desalojo, lo que ha llevado a los habitantes a montar campamentos de vigilancia y mantenerse en alerta permanente.
Los pobladores sostienen que han trabajado estas tierras desde finales de los años 80, luego de que los antiguos propietarios abandonaran los predios tras una crisis económica. Desde entonces, afirman, han hecho producir la tierra y levantado infraestructura básica como viviendas, una escuela y una capilla.
Sin embargo, recientemente surgieron nuevos reclamos de propiedad sobre los terrenos, lo que detonó el conflicto. Los habitantes denuncian que, lejos de propiciar el diálogo, las autoridades municipales han incrementado la presión mediante la presencia constante de patrullas y elementos armados, generando un ambiente de hostigamiento.
Respaldados por la Coalición Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), los inconformes han rechazado cualquier intento de negociación que implique dejar las tierras o pagar renta por ellas, al considerar que su permanencia está sustentada en años de trabajo y ocupación continua.
El clima en La Peña es de incertidumbre y tensión. Hombres y mujeres permanecen organizados, algunos portando herramientas de trabajo convertidas ahora en instrumentos de defensa, ante el temor de un posible intento de desalojo.
Los pobladores han hecho un llamado urgente a las autoridades estatales y federales para que intervengan y eviten un enfrentamiento, al tiempo que exigen el reconocimiento de sus derechos sobre las tierras que, aseguran, han hecho suyas durante generaciones.