Internacional, jueves 26 de febrero de 2026.- La estructura de costos en la industria de computadoras personales está cambiando: memoria y almacenamiento han dejado de ser componentes secundarios para convertirse en uno de los factores más relevantes del precio final, al representar ya cerca del 35 por ciento del costo total de fabricación.
De acuerdo con datos expuestos por directivos de HP, estos elementos duplicaron su peso dentro de la factura de materiales en comparación con años recientes, cuando apenas concentraban entre el 15 por ciento y el 18 por ciento.
El ajuste responde a tensiones globales en la cadena de suministro y, principalmente, al crecimiento acelerado de la inteligencia artificial, que ha incrementado la demanda de memorias de alto rendimiento, particularmente DDR5, elevando sus precios en distintos sectores tecnológicos.
Este encarecimiento impacta tanto a fabricantes como a consumidores. En el caso de equipos preensamblados, el aumento en estos insumos se traduce en presiones sobre los precios finales.
Pese al entorno adverso, la división de sistemas personales de HP reportó ingresos por 10 mil 300 millones de dólares, con crecimiento interanual de 11 por ciento. Las ventas en el segmento de consumo registraron un aumento de 14 por ciento, superando el dinamismo del mercado empresarial.
El cambio refleja un viraje en la lógica del hardware: el presupuesto ya no se concentra únicamente en la potencia gráfica, sino en la capacidad de procesar y mover datos a gran velocidad, una exigencia cada vez más central en el ecosistema digital actual.