San Luis Potosí, S.L.P. miércoles 04 de febrero de 2026.– Tras años de incertidumbre hídrica, San Luis Potosí ha logrado salir de la clasificación de estrés hídrico al inicio de 2026. Según el más reciente reporte del Monitor de Sequía en México, emitido por la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) con corte al 15 de enero, la entidad potosina destaca entre las zonas del país que lograron eliminar por completo las áreas catalogadas como “anormalmente secas” (D0), marcando un hito en la recuperación de sus suelos y mantos acuíferos.
Este alivio climático en el estado se da en un contexto nacional sumamente favorable, donde solo el 7.4 por ciento del territorio mexicano registra algún grado de sequía. Esta cifra es la más baja desde enero de 2020 y representa una recuperación drástica frente a la crisis vivida en mayo de 2024, cuando el 76 por ciento del país sufría por la falta de agua. En la actualidad, 2 mil 168 municipios en 13 entidades, incluyendo San Luis Potosí, se encuentran oficialmente libres de esta condición climatológica.
La transformación del panorama potosino es el resultado directo de una temporada de lluvias y ciclones tropicales 2025 excepcionalmente activa. El paso de ocho sistemas ciclónicos, 40 ondas tropicales y la influencia del Monzón Mexicano permitieron que la sequía, que afectaba a casi la mitad del país en mayo del año pasado, se disipara gradualmente. Estas precipitaciones fueron particularmente generosas en el centro y oriente de México, regiones que impactan directamente en la geografía potosina.
A diferencia del complicado escenario que atraviesan estados vecinos como Nuevo León, donde la sequía se duplicó en los primeros quince días de enero, San Luis Potosí se vio beneficiado por la humedad transportada por frentes fríos y corrientes en chorro durante el invierno. Mientras que en el noreste el déficit de lluvia aceleró el deterioro ambiental, en el territorio potosino y en Zacatecas estas condiciones invernales terminaron por erradicar los últimos rastros de sequedad excepcional.
La recuperación no solo se percibe en la humedad del suelo, sino también en la infraestructura hidráulica. Al cierre de la temporada de lluvias, el almacenamiento nacional de agua alcanzó un nivel máximo del 72 por ciento, superando con creces el 64 por ciento registrado en 2024. Este superávit se refleja en más de 80 presas que superaron su capacidad máxima en el país, lo que otorga un margen de maniobra importante para las actividades agrícolas y de consumo humano en la región durante los próximos meses de calor.
A pesar de este balance positivo que coloca a San Luis Potosí en una posición privilegiada frente a sus vecinos del norte, las autoridades de la CONAGUA y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantienen una vigilancia estrecha. El organismo federal reiteró su compromiso de seguir analizando las condiciones climáticas para emitir avisos oportunos, pues la estabilidad hídrica del estado dependerá de que el patrón de lluvias se mantenga constante durante el resto del año.
Este avance representa el término formal de un ciclo de sequía continua que afectó severamente a la entidad desde finales de 2023. Hoy, con los campos potosinos libres de la categoría “anormalmente seca”, el estado inicia el 2026 con un panorama de renovación productiva; sin embargo, especialistas advierten que la gestión responsable del agua sigue siendo una prioridad para evitar retrocesos ante la variabilidad climática global.