Pernambuco, Br., sábado 17 de enero de 2026.- Arlindo de Souza, conocido como el Popeye brasileño, murió a los 55 años tras una serie de complicaciones de salud que lo mantuvieron hospitalizado durante varias semanas. Su caso volvió a generar conversación no solo por su fallecimiento, sino por la práctica extrema que lo hizo famoso: durante décadas se inyectó aceite en los brazos para aumentar el volumen de sus bíceps.
Arlindo saltó a la fama a inicios de los años 2000 tras aparecer en programas de televisión con un físico desproporcionado que lo convirtió en una figura viral antes de que existieran las redes sociales. El tamaño de sus brazos, producto del uso prolongado de aceite, una práctica conocida y altamente riesgosa dentro del fisicoculturismo extremo, le valió comparaciones con el personaje de caricatura Popeye y una notoriedad que lo acompañó por años.
De acuerdo con su sobrino, Denis Gomes de Luna, citado por el medio G1, el fisicoculturista falleció la madrugada del martes 13, luego de que su estado de salud se agravara por fallas renales severas. Desde diciembre permanecía internado en el Hospital Otávio de Freitas, en Recife. Primero dejó de funcionar uno de sus riñones y, días después, el otro. Posteriormente presentó acumulación de líquido en los pulmones y sufrió un paro cardíaco.
“Uno de los riñones se detuvo, luego el otro, y su pulmón comenzó a llenarse de líquido. No alcanzó a recibir hemodiálisis porque tuvo un paro cardíaco. Todo apunta a una falla multiorgánica”, relató su familiar.
El Popeye brasileño fue sepultado en el Cementerio de Águas Compridas. Arlindo entrenaba desde la adolescencia y el fisicoculturismo marcó su vida de forma definitiva, incluso después de la muerte de un hermano con quien compartía esa disciplina. Su historia quedó como un caso extremo que volvió a poner sobre la mesa los riesgos del culto al cuerpo llevado al límite.