San Luis Potosí, S.L.P., Sábado 17 de octubre de 2026.- Pese a su participación en la producción agrícola, ganadera y en el sostenimiento económico de sus comunidades, las mujeres rurales de San Luis Potosí enfrentan desigualdades en el acceso a la propiedad de la tierra, financiamiento y oportunidades productivas, una situación que contrasta con la importancia de la fuerza laboral femenina dentro del sector agroalimentario nacional.
De acuerdo con el estudio Mujeres rurales en México: Una mirada desde la perspectiva de género, elaborado por el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) y publicado en 2021, San Luis Potosí registraba una participación femenina de apenas 13.7 por ciento en la tenencia de la tierra dentro de los núcleos agrarios, según datos de 2007. Esta proporción se encontraba por debajo del promedio nacional de 20.6 por ciento y colocaba a la entidad entre las seis con menor participación de mujeres en los derechos agrarios.
La investigación también señala que, conforme al Censo de 2010, en San Luis Potosí habitaban 469 mil 308 mujeres en localidades rurales, frente a 465 mil 700 hombres. En conjunto, esta población representaba el 3.6 por ciento de los habitantes rurales del país, mientras que el estado estaba clasificado con un grado de marginación alto.
Esta situación adquiere relevancia frente a la participación femenina en las actividades primarias. Datos oficiales expuestos durante el Foro Económico Internacional Mujer Agro señalan que en México un millón cinco mil mujeres trabajan en la agricultura, ganadería, pesca y silvicultura, aunque solamente 17 de cada 100 productores agropecuarios del país son mujeres.
Del total de trabajadoras del sector, el 84.6 por ciento se dedica a actividades agrícolas, el 12.5 por ciento a la ganadería, el 1.7 por ciento a la pesca y el 1.2 por ciento restante a otras actividades de la cadena agroalimentaria.
Durante el encuentro, María Alicia Almanza Vázquez, presidenta de la Comisión Agroalimentaria 50+1 Internacional y del Foro Económico Internacional Mujer Agro, destacó que las mujeres participan en todas las etapas de la producción alimentaria, desde el cultivo y la cosecha hasta la transformación y exportación de productos.
“Las mujeres producimos, transformamos, cosechamos, exportamos. Estamos en toda la cadena agroalimentaria”, expresó ante alrededor de 600 participantes vinculadas con las actividades agropecuarias.
La representante del sector señaló que, si las mujeres contaran con las mismas oportunidades de acceso a recursos agrícolas, financiamiento y tecnología que los hombres, la producción mundial de alimentos podría incrementarse entre 20 y 30 por ciento, de acuerdo con estimaciones difundidas por la comisión que encabeza.
En contraste, el estudio del ILSB advierte que la falta de derechos sobre la tierra limita la autonomía económica de las mujeres rurales y restringe su participación en decisiones relacionadas con los recursos naturales, los proyectos productivos y el desarrollo de sus comunidades.
Además de las actividades del campo, muchas mujeres desempeñan trabajos domésticos y de cuidados familiares sin remuneración, lo que incrementa sus jornadas laborales y reduce sus posibilidades de incorporarse a otras actividades económicas.
Por su parte, Andrea Genoveva Solano Rendón, jefa de la Unidad de Normatividad, Competitividad y Competencia de la Secretaría de Economía, destacó durante el foro que el valor de la producción agrícola, pecuaria y pesquera de México superó 1.5 billones de pesos en 2023, con un volumen aproximado de 299 millones de toneladas.
La funcionaria agregó que en 2024 México registró un superávit comercial agroalimentario de 7 mil 795 millones de dólares, por lo que consideró necesario generar condiciones que permitan aumentar la competitividad, el valor agregado y las oportunidades para quienes participan en la producción nacional de alimentos.
En San Luis Potosí, los antecedentes documentados sobre la limitada participación femenina en la propiedad agraria muestran la importancia de actualizar los indicadores estatales y evaluar las condiciones de acceso al financiamiento, la tecnología y los apoyos productivos.
Aunque las cifras locales corresponden a mediciones históricas, su comparación con los datos nacionales expuestos en el foro evidencia la necesidad de conocer si el crecimiento y la relevancia económica del sector agroalimentario se han traducido en mayores oportunidades para las mujeres del campo potosino.